El módulo de riego desmintió que se hayan generado afectaciones en las inmediaciones de la presa Solís; precisó que únicamente se realizó limpieza del canal de riego ante el inicio del próximo ciclo agrícola primavera-verano.
Se informó que se ha estado trabajando en la limpieza y rehabilitación de los canales que conducen el agua de la presa Solís hacia las parcelas agrícolas de las comunidades, de manera preventiva, ante la proximidad del nuevo ciclo agrícola y con el objetivo de evitar retrasos que el año pasado dejaron hectáreas sin sembrar y provocaron pérdidas económicas significativas para los campesinos.
Joel Moreno, presidente del módulo de riego, refirió que la rehabilitación de los canales fue acordada en asamblea, órgano máximo de decisión del módulo, donde cada ejido cuenta con representación a través de delegados y comisariados.
“En dichas reuniones se expuso la problemática recurrente del riego tardío y se identificaron los puntos críticos del sistema hidráulico, entre ellos un tramo del canal principal que presentaba al menos seis tapones que impedían el libre flujo del agua”.
Explicó que estos bloqueos generaron una creciente preocupación entre los productores, particularmente entre aquellos que dependen del riego a gravedad, quienes históricamente reciben el agua en las últimas etapas del calendario agrícola.
“Si esperamos a que se abra la presa para actuar, el tiempo ya no nos alcanza. Por eso decidimos empezar ahora, para que cuando llegue el momento de regar, el agua corra sin obstáculos”.
Recordó que en el ciclo agrícola anterior se registraron grandes pérdidas por la tardanza en la realización de los riegos. “De acuerdo con los testimonios recabados en los ejidos, las reparaciones tardías y las fallas en la infraestructura provocaron que el suministro de agua se autorizara cuando las lluvias ya habían iniciado, afectando directamente la planeación de las siembras.
“En comunidades como Parácuaro, decenas de productores se vieron obligados a retrasar o cancelar sus cultivos; algunos lograron sembrar, pero el exceso de humedad impidió el correcto desarrollo del maíz, provocando plantas débiles, amarillentas y con bajos rendimientos”.
El ejidatario Gilberto Ramírez refirió: “Cuando el riego llega en junio o julio, ya no es riego, es un problema. La tierra se empacha, la semilla no responde y el trabajo de meses se pierde”.
Señaló que existe desigualdad en la distribución del agua dentro del sistema de riego. “Los ejidos que se encuentran al final del canal principal, como Parácuaro y otros colindantes, suelen ser los últimos en recibir el recurso, a diferencia de aquellos que cuentan con cárcamos o sistemas de bombeo desde el río. Aunque se cumple puntualmente con el pago del servicio de riego, el agua no siempre llega en tiempo y forma.
“Esta situación no solo impacta la producción agrícola, sino que genera inconformidad y tensión entre las comunidades, al percibirse un trato desigual dentro del mismo módulo. Ahora que la directiva cambió, esperamos que todo mejore”.
Por su parte, José Amadeo Hernández Barajas, dirigente nacional de la Central Campesina Independiente, refirió que, tras iniciarse los trabajos de limpieza del canal de riego, surgieron señalamientos por parte de algunos actores políticos, quienes acusaron posibles daños derivados de estas labores.
“Rechazamos categóricamente dichas versiones por parte de algunos diputados del Congreso del Estado. Las acciones realizadas no generan afectaciones, sino que buscan corregir daños previos. Las afectaciones visibles en la zona corresponden a obras realizadas el año pasado durante el intento de construcción de un acueducto”.
Agregó que en ese proceso se registró la tala de mezquites, la remoción de vegetación ribereña, la muerte de peces y la perforación del canal de concreto, daños que aún no han sido reparados en su totalidad.
“Lo que hoy se está haciendo es rehabilitar, no destruir. El verdadero daño fue dejar un canal perforado y taponeado; si no se atiende, cuando se libere el agua simplemente no llegará a las parcelas”.
Resaltó que: “Vivimos del agua; defenderla es defender nuestra forma de vida. No se puede opinar del campo desde un escritorio; hay que estar aquí, en la parcela, viendo cómo se trabaja”.
Joel Moreno subrayó que el módulo de riego tiene la responsabilidad de garantizar que el recurso hídrico llegue a las parcelas en los tiempos establecidos, ya que de ello depende la economía de cientos de familias.
“Mientras el debate político continúa, las máquinas siguen trabajando en los tramos del canal, algunos de hasta 15 metros de ancho, lo que representa una labor compleja y prolongada. Los productores confían en que la rehabilitación concluya a tiempo para que, cuando se autorice la apertura de la presa Solís, el agua fluya sin obstáculos hacia las parcelas”.
Información. El Sol del Bajío.

