En México, la desaparición de niñas, niños y adolescentes ha ido en aumento. De acuerdo con el Balance anual 2025: ¿Qué pasó con las niñas, niños y adolescentes en México? de la Red por los Derechos de la Infancia en Mexico (REDIM), el número de personas de 0 a 17 años que continuaban desaparecidas subió un 30.3 por ciento, ya que pasó de 2 mil 192 en 2024 a dos mil 856 en 2025.
En el Balance, la REDIM también puntualizó sobre las infancias y adolescencias que crecen sin un ser querido que está desaparecido.
“Esto se traduce en una enorme deuda que el Estado y la sociedad, en México el 2025 cerró con 133 mil 467 personas que no han sido localizadas. Hay niños aprendiendo a buscar, a armar expedientes, a ir a fiscalías para saber qué pasó con sus padres, hermanos o tíos”, puntualizó Tania Ramírez, directora ejecutiva de la organización.
Violencias contra menores de edad
El Balance Anual 2025 también documentó que la violencia contra la niñez y adolescencia en México continúa siendo crítica.
De acuerdo con el documento, un total de 262 mil 411 menores de edad migraron internamente en el país a causa de la inseguridad delictiva o violencia.
La mayoría de las infancias y adolescencias eran provenientes del Edomex, CDMX y Guerrero.
Además, se menciona que 24 mil 376 han migrado dentro de la República a causa de desastres naturales hasta 2020.
La REDIM resaltó que entre enero y noviembre de 2025, mil 991 niñas, niños y adolescentes fueron víctimas de homicidio.
“Aunque esta cifra representa una reducción de 11.5 por ciento respecto al mismo periodo de 2024, ninguna disminución puede considerarse suficiente mientras su derecho a la vida siga siendo vulnerado”, destacó la directora.
Ramírez Hernández recordó que la violencia feminicida aún mantuvo su impacto ya que en 2025 se registraron 58 feminicidios de niñas y mujeres adolescentes, lo que equivale a un caso cada cinco días y medio.
La Red destacó que en la última década, de 2015 a noviembre de 2025, se han documentado 884 feminicidios de niñas y adolescentes, concentrándose tres de cada diez en el Estado de México, Veracruz y Jalisco.
Otro tipo de agresión presente fue la violencia armada la cual terminó con la vida de 565 niñas, niños y adolescentes, quienes murieron por homicidio con arma de fuego.
Ante agresiones, homicidios y feminicidios que enfrentan las infancias y adolescencias, la Red destacó la necesidad de incrementar el presupuesto en beneficio de este sector de la población.
“Para este 2026, el Presupuesto de Egresos contempla una asignación de 1.1 billones de pesos, lo que es un incremento real del cinco por ciento, sin embargo, este no representa un crecimiento proporcional del gasto público y al no serlo, no atiende rezagos ni necesidades acumuladas”, declaró Tania Ramírez.
Recomendaciones a las autoridades
Con el objetivo de salvaguardar los derechos y la vida de las niñas, niños y adolescentes, REDIM emitió las siguientes sugerencias para los tres órdenes de gobierno:
Poner a la niñez primero, asegurando que todas las decisiones —en seguridad, migración, justicia, programas sociales y presupuesto— tengan como prioridad el interés superior de niñas, niños y adolescentes.
Fortalecer al SIPINNA, garantizando que sesione de forma regular, que todas las dependencias participen y que cuente con recursos técnicos y presupuesto suficientes para coordinar políticas públicas.
Prevenir y atender los homicidios, feminicidios, desapariciones, reclutamiento y trata, considerando las realidades de cada territorio y con enfoque de género e intercultural.
Responder de manera urgente a la crisis de desapariciones, asegurando búsquedas inmediatas cuando desaparece una niña, niño o adolescente, y realizar investigaciones diligentes, trabajar fortalecimiento forense y la atención integral a las familias.
Eliminar prácticas que criminalizan o revictimizan a la niñez, especialmente en contextos de migración, reclutamiento forzado o conflicto con la ley, reconociéndoles como víctimas y priorizando alternativas a la detención.
Garantizar políticas específicas para la niñez indígena, que combatan la pobreza, la exclusión y las barreras lingüísticas y culturales.
Devolverle prioridad al presupuesto para la niñez, es decir, se deben aumentar no solo los recursos asignados, sino también la proporción del gasto público destinada a niñas, niños y adolescentes, y evaluando su impacto real.
Mejorar los sistemas de información, generando datos claros y desagregados sobre la situación de la niñez (edad, sexo, origen indígena, migración y violencia), para diseñar políticas públicas basadas en evidencia.
Información. El Sol del Bajío.

