La sobrecarga de tareas administrativas y de seguridad interna sobre la Marina ha debilitado la capacidad del país para construir una defensa estratégica frente a amenazas externas, ciberataques y disputas geopolíticas, asegura Jesús Gallegos Olvera, integrante del Instituto de Investigaciones Estratégicas de la Armada de México.
En el más reciente número de la revista del Centro de Estudios Superiores Navales (Cesnav), Gallegos Olvera publicó un artículo en el que advierte que “este fenómeno ha debilitado la defensa estratégica autónoma, profesional y orientada a amenazas externas”, lo que coloca a México en una situación de vulnerabilidad.
Titulado México en el tablero multipolar: desafíos a la defensa y soberanía en el siglo XXI, el análisis señala que mientras Estados Unidos eleva el intervencionismo para imponer su dominio regional o mientras se fortalecen las redes criminales trasnacionales y las operaciones de desinformación, las Fuerzas Armadas del país están distraídas en tareas administrativas.
Desde la perspectiva geopolítica, destaca, “esta transformación puede comprometer la preparación operativa de las fuerzas militares para enfrentar escenarios internacionales, ya que sus capacidades se concentran en tareas logísticas y operativas de baja intensidad”.
Desde que el gobierno del expresidente Felipe Calderón decidió utilizar a las fuerzas armadas para tareas de seguridad pública, el modelo se ha replicado en sexenios subsecuentes. El entonces presidente Andrés Manuel López Obrador les sumó funciones como aplicación de vacunas, construcción de obras públicas, administración de puertos y aeropuertos, o el apoyo en promoción de programas sociales.
En un contexto en el que Estados Unidos dejó de ser la potencia predominante, y en el que emergen polos de poder como China, Rusia, Europa y el sureste asiático, “la soberanía mexicana se convierte en un campo de disputa entre intereses globales contrapuestos, que condicionan la capacidad de México para diseñar e implementar una política exterior y de defensa plenamente autónoma”, remarca Gallegos Olvera.
El análisis concluye que la soberanía de un Estado no se garantiza únicamente con armas y soldados para defender un territorio, sino con una “visión sistémica de seguridad que integre la defensa territorial, la inteligencia estratégica, la resiliencia económica y la diplomacia internacional”.
Agrega que México enfrenta vulnerabilidades que van más allá de las amenazas convencionales. El blindaje de sus fronteras, la militarización de la seguridad pública, la presión económica y tecnológica de actores hegemónicos, y la penetración de actores criminales transnacionales, configuran un entorno en el que la defensa nacional ya no puede entenderse en términos exclusivamente militares ni territoriales.
Fortalecer las capacidades internas —en particular las áreas de inteligencia, ciberseguridad y autonomía tecnológica— será crucial para reducir las brechas de dependencia que limitan la acción soberana del Estado, Centro de Estudios Superiores Navales.
Según el estudio publicado por el Centro de Estudios Superiores Navales, es necesario adoptar un enfoque integral, multiescala y prospectivo que reconozca la dimensión política, económica, tecnológica y simbólica de la soberanía. “Fortalecer las capacidades internas —en particular las áreas de inteligencia, ciberseguridad y autonomía tecnológica— será crucial para reducir las brechas de dependencia que limitan la acción soberana del Estado”.
Al mismo tiempo, añade, México debe articular una política exterior que combine la cooperación multilateral con la afirmación de sus intereses nacionales, y que evite tanto la subordinación unilateral hacia Estados Unidos como el aislamiento estratégico.
“En este contexto, la región latinoamericana ofrece una plataforma clave para construir esquemas de autonomía compartida que permitan negociar con mayor fuerza ante los bloques de poder global”.
Una de las claves para consolidar la soberanía estratégica es reducir la dependencia tecnológica y fortalecer las capacidades nacionales en ciberdefensa, inteligencia estratégica, desarrollo científico y protección de infraestructuras críticas.
Esto exige, desde la visión del Cesnav, inversiones sostenidas en innovación, educación técnica, redes de cooperación tecnológica y ciberseguridad institucional. “México debe avanzar hacia una autonomía digital progresiva que le permita proteger sus activos informáticos, garantizar la integridad de sus procesos institucionales y evitar interferencias externas”.
Información. El Sol del Bajío.

