Autoridades descartan brote de gusano barrenador en Guanajuato.

Mientras que la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural en Guanajuato (Sader), a cargo de Justino Arriaga, asevera que en el estado no se ha reportado ningún brote de gusano barrenador, investigadores de la Universidad de Guanajuato (UG) advierten la importancia de reportar oportunamente cualquier presencia de esta plaga.

En entrevista, Justino Arriaga afirmó que no existe reporte alguno sobre brotes de gusano barrenador y que se cuenta con mecanismos de vigilancia rigurosa en puntos clave de entrada y salida del estado de Guanajuato.

No obstante, señaló que también se ha estado fomentando entre los productores ganaderos que se mantengan atentos y reporten cualquier caso o sospecha de la presencia del gusano barrenador en sus animales.

Por su parte, el doctor Carlos Alberto García Munguía, investigador de la Universidad de Guanajuato, explicó que esta plaga puede representar un riesgo para el ser humano.

“El gusano barrenador es una plaga que afecta la producción pecuaria, especialmente en temporadas de clima cálido y húmedo, y podría representar un riesgo para la salud humana”, alertó García Munguía, experto en conservación de recursos biológicos y producción animal, así como profesor investigador del Departamento de Veterinaria y Zootecnia de la UG.

Informó que esta larva (Cochliomyia hominivorax), como su nombre popular lo indica, barrena o perfora el tejido vivo de animales de sangre caliente, del cual se alimenta durante esta fase de su ciclo vital.

Según explicó el investigador, una mosca adulta puede poner hasta 200 huevos en una herida de un animal, de los cuales eclosionan alrededor de 160 entre 12 y 24 horas después.

El gusano barrenador consume tejido vivo durante aproximadamente siete días; posteriormente cae al suelo en su etapa de pupa y, si las condiciones ambientales lo permiten, emerge una nueva mosca, repitiéndose el ciclo.

“Esta especie se reproduce fácilmente en áreas con alta concentración de ganado bovino, así como en zonas tropicales y subtropicales. La larva se distingue por su forma cilíndrica, color blanquecino, anillos espinosos y ganchos en un extremo, semejantes a un tornillo; mide entre 1 y 2 centímetros y, en su tercera fase, puede adquirir un color rojizo. La mosca adulta presenta un aspecto metálico verdoso o azulado, con líneas negras en el dorso”, detalló.

Ahondó que los principales síntomas del daño causado por el gusano barrenador incluyen fiebre y dolor, debido al movimiento de las larvas. Comúnmente afecta a bovinos, equinos y cerdos, aunque puede infestar a cualquier animal de sangre caliente, incluido el ser humano. Incluso se han documentado casos en aves, animales domésticos y fauna silvestre.

“Se trata de una plaga de reporte obligatorio e inmediato, un problema sanitario que debe mantenerse bajo estricto control. Representa un riesgo para la industria ganadera, ya que puede provocar la muerte del animal, además de un impacto económico significativo. Aun cuando el animal sana, pierde peso, disminuye la producción de leche y el tratamiento implica costos adicionales; sin embargo, es indispensable”, comentó el médico veterinario, experto en innovación ganadera.

El investigador explicó que una de las principales estrategias para combatir esta plaga es la técnica de la “mosca estéril”, un método de control biológico que interrumpe su ciclo reproductivo. Asimismo, se realizan estudios para atacar la larva en su entorno mediante parasitoides y se buscan alternativas de insecticidas que no dañen el medio ambiente, debido a que la especie puede desarrollar resistencia.

Para enfrentar esta problemática, Carlos García recomendó mantener una adecuada higiene en los corrales, evitar heridas abiertas en los animales, realizar revisiones constantes, aplicar tratamientos inmediatos, utilizar insecticidas autorizados conforme a las recomendaciones técnicas y reportar cualquier caso a las autoridades sanitarias.

Finalmente, subrayó la importancia de evitar la movilidad y exportación de ganado proveniente de regiones con casos confirmados o sospechosos, como una responsabilidad ética y sanitaria, pese a las posibles repercusiones económicas para la producción comercial.

Información. El Sol del Bajío.

Deja un comentario