En un movimiento sin precedentes que marca un punto de inflexión para entender hacia dónde va la industria, Volkswagen ha cesado oficialmente la producción de vehículos en su emblemática «Fábrica de Cristal» (Gläserne Manufaktur) en Dresde.
Por primera vez en sus 88 años de historia, el gigante alemán cierra una línea de montaje en su propio país, transformando este símbolo de lujo y transparencia en un avanzado campus de investigación dedicado a la Inteligencia Artificial (IA), la robótica y la microelectrónica.
¿Qué es la fábrica de cristal de Volkswagen?
Esta planta de producción fue fundada en 2001 y a lo largo de sus 24 años de operación, produjo alrededor de 165 mil vehículos: la Fábrica de Cristal nació con un concepto revolucionario, siendo un espacio de paredes transparentes y suelos de madera donde los clientes y visitantes podían observar cómo se ensamblaba a mano el Volkswagen Phaeton, una línea de autos de lujo que no prosperó y se descontinuó en el 2016.
Luego de eso, con una planilla de 225 empleados se dedicaron de lleno a la producción de los modelos de movilidad eléctrica e-Golf y más recientemente, el ID.3.
¿Por qué cerró la planta de Volkswagen en Dresde?
Fue justamente esta transición a las nuevas tecnologías y el alto costo que implica la producción de autos eléctricos lo que poco a poco fue reduciendo las ganancias de la planta debido también a los competidores en el rubro de los coches eléctricos e híbridos.
Además, factores como la caída de la demanda en mercados clave como China y Europa y los elevados costes de la transición al vehículo eléctrico por temas arancelarios, la compañía busca centralizar su innovación en áreas críticas que definirán el futuro de los automóviles.
La fábrica de cristal se convierte en centro de investigación de IA, robótica y chips
La estructura futurista y completamente transparente, que durante dos décadas se dedicó a ensamblar vehículos de alta gama y, más recientemente, eléctricos, reabrirá sus puertas convertida en un vanguardista centro universitario de investigación en Inteligencia Artificial (IA), robótica y desarrollo de chips, además, seguirá sirviendo como uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad.
El adiós a las líneas de montaje en Dresde simboliza el fin de una era de manufactura artesanal y el inicio de una carrera tecnológica donde el código y los algoritmos llegarán tan lejos como el acero y los motores.
Información. Reporte Índigo.

