En Apaseo el Grande existieron tres estaciones de tren. Además de la ubicada en la cabecera municipal, aún hay restos de las otras dos: Mariscala y Coachiti.
La de Mariscala era importante por sus dos andenes y cuatro vías. Estaba instalada en dos partes: una para el pasaje, que funcionaba como espacio administrativo, y otro edificio para las mercancías, especialmente para subir y bajar ganado que se movía desde los ranchos de la región; sin embargo, el área de carga ya no existe.
Como ocurrió en todas las estaciones del Ferrocarril Central, fue hasta los años 90 cuando se tuvieron los últimos pasajeros. En el caso de Mariscala, ubicada en la comunidad del mismo nombre al oriente de Apaseo el Grande, fue en los últimos 20 años que, al quedar abandonada, comenzó a deteriorarse. Vándalos entraron a robar y destruir el edificio sin que a nadie le importara, según vecinos del rumbo. Hoy solo quedan ruinas y, a pesar de ser un edificio catalogado por el INAH, es difícil poder restaurarlo.
La otra estación, más al poniente, es la de Coachiti. Esta se encuentra en buenas condiciones, pero fue integrada a una vivienda, y los mismos vecinos no saben si la estación sigue siendo propiedad federal o ya pertenece a quienes allí viven.
La estación de Coachiti es solo un portal con unas bancas de cemento donde la gente esperaba del lado del tren, pero al ser una parada chica, el ascenso y descenso era rápido.
Ambas construcciones quedarán al paso del futuro tren de pasajeros, pero aún no se ha informado públicamente si serán integradas a la obra o, por el contrario, demolidas para abrir espacio.
Información. Periódico Correo.

