Redes sociales exponen crisis de salud mental entre jóvenes.

“¡Hola a todos! Esta es mi última publicación y les quería dejar un mensaje de que los quiero mucho, échenle muchas ganas a la vida. Yo muchas veces creí que tenía potencial para algunas cosas, pero me terminé convenciendo de que no”, fueron las últimas palabras que dejó Yusvely Marianny Núñez antes de quitarse la vida. La joven de apenas 20 años se arrojó de un puente peatonal en la zona de Angelópolis, en la ciudad de Puebla.

Acompañada de fotografías en una publicación de Instagram, la joven expuso lo mucho que le gustaba tomar el sol y las razones que la llevaron a tomar su decisión el pasado 22 de octubre de 2025.

Semanas después, la activista social Hanna Fernanda Cervantes también compartió un mensaje de despedida través de sus redes sociales: “Hoy decido ya no continuar, a voluntad propia porque ya estoy cansada, estoy cansada de no ser la mejor persona, la mejor amiga, la mejor estudiante; la mejor trabajadora, la mejor hija”, escribió en un post de Facebook. 

Casos como el de estas dos jóvenes no serían un hecho aislado, pues en septiembre del 2025, un joven estudiante de la Facultad de Arquitectura se quitó la vida en el metro Copilco, minutos antes dejó un mensaje publicado en un grupo de Facebook de la comunidad universitaria en donde anticipó su decisión. 

Mensajes de este tipo han despertado las alertas sobre una crisis de salud mental que estaría provocando el aumento de muertes por suicidio y con una mayor tendencia en niños, adolescentes y jóvenes. 

De acuerdo con la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones (Conasama) la tasa de suicidios en México en 2024 se mantuvo en6.8 casos por cada 100 mil habitantes; sin embargo, en el periodo de 2017 a 2023 se observó un aumento gradual, pues en 2017 la tasa era de 5.3 por cada 100 mil habitantes. Lo que expone un aumento de muertes por suicidio en los últimos años y apunta a una crisis de salud mental entre los jóvenes de 15 a 29 años de edad, grupo que lidera con el 52 por ciento de las muertes por suicidio.

Infografía: https://e.infogram.com/a83c58c5-deea-4ded-98ba-36d4c7a01eb0?src=embed

En entrevista para Reporte Indigo, la doctora en psicología por la UNAM, Paulina Arenas Landgrave señala que en los últimos 20 años ha existido un aumento en los casos de muerte a causa de suicidio; sin embargo, en los últimos cinco años se le ha dado más visibilidad a esta crisis de salud mental, pero esta no es precisamente reciente. 

La también colaboradora en el Programa Nacional para la Prevención del Suicidio señala que actualmente la población joven es la más afectada incluso llegando a casos de niños pequeños: 

“Las cifras que hemos visto es que los últimos cinco años hablamos de muertes por suicidio en niños empezando a reportarse desde los 10 años”, declara.

Explica que ha habido un aumento considerable en los últimos 20 años, especialmente en adolescentes y jóvenes, pero ha sido un incremento que se ha mantenido de manera sostenida y que ha tenido mayor visibilidad en los últimos cinco años.

Arenas Landgrave señala que si bien existe una tendencia de aumento de este tipo de muertes, también se debe a que desde 2019 se ha trabajado una campaña colaborativa interinstitucional sobre las diferentes estrategias para implementar en el país que ayuden a la prevención. Por otra parte, apunta que esto ha mejorado los niveles de medición de este tipo de muertes.

El papel de las redes sociales es determinante

La especialista en salud mental señala que las redes sociales exponen y dan mayor visibilidad a este tipo de casos debido a la viralidad que pueden ofrecer, además de que la población joven es la que más recurre a ellas y se ha convertido en su principal medio de comunicación.  

“Los jóvenes utilizan mucho esta forma de comunicarse. Algunos jóvenes están sumamente aislados, tienen una red de apoyo muy limitada, muy poca interacción presencial y poco efectiva (…) cuando expresan de cómo se sienten o son castigados o son invalidados, ose les crítica y juzga”, describe. 

En entrevista para este medio, Mario Fausto, doctor en Investigación Psicológica por la Ibero señala que el papel de las redes sociales respecto a la salud mental fue determinante a partir de la pandemia y la creación de ciertas comunidades. 

Infografía: https://e.infogram.com/4c1f54c1-f6a0-47e8-8e48-a2773b4d1ed1?src=embed

Ante la falta de atención a la salud mental, las redes se convirtieron en un espacio de apoyo, pero de otra forma se transforman en círculos que promueven discursos de odio y que incentivan a que se concreten ciertos actos violentos (homicidios e incluso suicidios).

Explica que estas plataformas digitales se volvieron un lugar seguro para externar inconformidades que no se estaban escuchando debido a un contexto en el cual se estaba atendiendo otra crisis de salud mundial, y se dejó de lado el tema de la salud mental, principalmente entre los jóvenes. 

“Estas generaciones que le llaman generación Z, han sido quienes ahora sí nacieron con las tecnologías. Para interaccionar, porque esa era la idea principal, tener como un espacio de intercambio (…) pero no ayudaron del todo, lamentablemente propició otros elementos que no habían sido atendidos como la salud mental en hombres principalmente”, añade. 

De acuerdo con datos del INEGI los casos de muerte por suicidio se presentan más frecuentes en hombres que en mujeres. En 2020 la tasa de este tipo de muertes en hombres fue de 10.5, mientras que en mujeres fue de 2.2. Para 2023 la tasa en hombres volvió a incrementar a 11.4, mientras que en mujeres fue de 2.5.

Por su parte, la Conasama señala que el 52 por ciento de las muertes consumadas por suicidio se presenta en un grupo de 15 a 29 años de edad, seguido de un grupo de edad entre los 30 y 39 años. Mientras que la proporción de suicidios consumados es de cuatro hombres por cada mujer, es decir, que hasta el 80 por ciento de los suicidios son varones y 20 por ciento mujeres. 

Por su parte, la doctora Paulina Arenas señala que el papel de la pandemia también fue relevante para visualizar este tipo de muertes. Pues la estrategia nacional para la prevención del suicidio coincidió con el inicio de la crisis de salud pública en 2020. Lo que ocasionó que se evidenciaran problemáticas de salud mental que ya existían, pero se venían ignorando. 

“La pandemia fue el pico, la gota que derramó el vaso con respecto a la sociedad que identificamos con un problema de salud mental muy serio. Que no lo hemos atendido y que, pues ya nos está cobrando factura”, puntualiza.

¿Comunidades de riesgo o apoyo? 

El 22 de septiembre pasado, Lex Ashton, de 19 años de edad, asesinó a otro joven de 16 años para después intentar suicidarse arrojándose de un edificio. Posteriormente, se dio a conocer que Ashton era miembro de un grupo de “incels”, donde había publicado sus intenciones homicidas y suicidas.  

El término“incel”proviene del inglés involuntary celibates (“célibes involuntarios”) y describe a personas que dicen ser incapaces de tener una pareja o vida sexual a pesar de desearlo.

Surgió en los años noventa a partir de un blog canadiense que buscaba apoyo para jóvenes solitarios, pero con el tiempo evolucionó hacia comunidades marcadas por la misoginia y el resentimiento.

El doctor, Mario Fausto añade que las creaciones de comunidades en redes sociales han servido para hablar sobre las inquietudes que aquejan a los jóvenes, sin embargo, en algunas se muestran mensajes críticos y que alientan al suicidio y de cierta forma lo glamorizan.

“Si ya veíamos que hay una lamentablefalta de atención a la salud mental y que las redes sociales en algún punto se convierten como en ese espacio de apoyo, la otra cara de la moneda es que se transforma en un espacio en el que las mismas comunidades promueven discursos de odio y van a dando la posibilidad de que el acto suicida se complete”, describe.

Puntualiza que en países como Estados Unidos e Inglaterra ya se ha identificado a diversas comunidades que alientan esta narrativa a través de difusión de imágenes explícitas de autolesión y que buscan el “contagio”. 

“Difunden imágenes explícitas de autolesión, identificación, estos grupos también están buscando el contagio. Porque una cosa es decir cómo hacerlo, un tipo manual, y otros grupos en los cuales no dice nada, pero te estánmostrando imágenes de cómo hacerlo, (…) estos han sido investigados principalmente en grupos de TikTok, Instagram, Tumblr. También hay otros foros que buscan la radicalización violenta, uno de estos son los incels”, añade. 

Arenas Landgrave describe que si bien las redes sociales también pueden ser una herramienta para la prevención ycrear redes de apoyo. Además de formar mecanismos de atención rápida, por lo que señala la importancia de utilizar la tecnología a favor.

“Habrá que ver el uso de la tecnología como una herramienta, cuando las personas comunican sentimientos asociados con mucha desesperanza, con deseos de lastimarse, con falta de motivación ante la vida, es bien importante ahí un mejor uso de la tecnología”, describe.

Actualmente, el suicidio es considerado por laOrganización Mundial de la Salud como un problema de salud pública que afecta no solo a los individuos, sino también a las familias y la sociedad en general. Además, de que aún está rodeado de estigmas, mitos y tabúes.

Letalidad entre hombres

Si bien la tasa de muertes por suicidio es predominante en hombres, en mujeres que lo intentan se estima que la cifra es inversa, ya que se registrancinco casos por cada varón, esto debido a la letalidad de los métodos.

Principalmente, los hombres suelen utilizar métodos más violentos como un disparo con arma de fuego o asfixia: sin embargo, las mujeres suelen recurrir a lesiones de arma blanca o el consumo de tóxicos. El especialista Mario Fausto describe que esto se le atribuye a que los hombres suelen reprimir más su sentir a diferencia de las mujeres quienes piden más la ayuda. 

“Tenemos este comparativo en el que los hombres se suicidan más y de métodos más violentos (…) lamentablemente los hombres son los que menos dejan cartas póstumas y son quienes más cometen suicidio”, puntualiza.

Añade que esto también tiene que ver con el contexto y los roles sociales de género que se implementan en la sociedad. “El no tomar en cuenta lo emocional, siempre ser el fuerte, siempre ser el proveedor, siempre ser el exitoso y que todo todos estos elementos tienen costos emocionales.  

“Lamentablemente, ante este tipo de situaciones, estos hombres aprenden a resolver sus conflictos a través de la violencia. La violencia ejercida hacia otro o hacia ellos mismos (…) lo puede llevar a cometer un acto suicida violento, porque también hay, ¿quiénes son los que más consumen armas? Los hombres”.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut), en 2022, se estimó una prevalencia de intento suicida alguna vez en la vida de6.5 por ciento en adolescentes y de 3.5 por ciento en adultos, y una prevalencia de intento suicida en el último año de 3.1 por ciento en adolescentes y de 0.6 por ciento en adultos. Las mujeres (adolescentes y adultas) reportaron una mayor prevalencia de intento suicida en comparación con los hombres.

Paulina Arenas Landgrave señala que existen factores de riesgo los cuales están caracterizados por el consumo de sustancias (legales e ilegales), además que se ha diversificado a utilizar sustancias químicas como el fentanilo o el cristal.

También, añade la falta de habilidades para enfrentar situaciones, la falta de apoyo en las familias y en la sociedad en general, lo que atribuye al aislamiento y una red de apoyo limitada, Otros factores pueden ser problemáticas de salud mental como depresión, trastornos de personalidad y esquizofrenia, que se presentan en acompañamiento con la falta de habilidades para enfrentar situaciones.

Información. Reporte Índigo.

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