El mapa del crimen organizado se expande en el mundo. Solo en 2024 la Evaluación Nacional de la Amenaza de las Drogas de la Agencia de Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) dio a conocer que el Cártel de Sinaloa tenía presencia en 47 países de los cinco continentes del mundo.
Asimismo, Anne Milgram, funcionaria de la DEA, señaló que el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel de Sinaloa contaban con más de 40 mil elementos en más de 100 países. El de Jalisco tendría unos 18 mil, en tanto que el de Sinaloa, 26 mil.
A este panorama se añade que el 3 septiembre del presente año, autoridades de Polonia desmantelaron un laboratorio clandestino en un predio ubicado en el condado de Swiecie, que servía para la elaboración de metanfetaminas. En dicho operativo fueron detenidas tres personas, entre ellas dos mexicanos que fueron vinculados al Cártel de Sinaloa.
«Se descubrió un laboratorio profesional de metanfetamina y tres hombres fueron detenidos en el lugar, dos de ellos ciudadanos mexicanos vinculados a uno de los cárteles de la droga más grandes de Norteamérica”, describieron las autoridades polacas, quienes también incautaron precursores químicos para la elaboración de droga sintética.
El fenómeno no es reciente. Desde 2014, la Europol advirtió del creciente control de cárteles mexicanos en la producción y distribución de narcóticos.
Para 2022, la Europol y la DEA describieron la influencia que tenían en el continente, tras el descubrimiento de narcolaboratorios, lo que generó alerta sobre la llegada de los “cárteles mexicanos” y que mundialmente son conocidos por su alto poderío, alcance y violencia.
Infografía: https://e.infogram.com/26507257-a872-483d-ab36-c6c678cda5c3?src=embed
Crimen mexicano en Europa: investigación documenta al menos 30 ‘cocineros’ detenidos desde 2017
En una reciente investigación sobre la presencia del crimen organizado mexicano en Europa, el periodista Arthur Debruyne contabilizó alrededor de 30 “cocineros” mexicanos que han sido detenidos en Países Bajos y Bélgica desde 2017 hasta la fecha.
En entrevista con Reporte índigo, el también escritor describe cómo la presencia de estos cocineros revolucionaron el mercado del crimen organizado en Europa y su papel fue fundamental para la incorporación del cristal en la zona.
«Hoy en día las autoridades allá, desmantelan más o menos la misma cantidad de laboratorios de cristal que laboratorios de otro tipo de drogas. Los mexicanos contribuyeron al auge de una gran tercera rama del narcotráfico (en Europa), pero se quedaron sin nada después, quedaron encarcelados o regresaron a México. Pero digamos que la influencia perdura hasta el día de hoy”, puntualiza.
Añade que en Bélgica y Países Bajos la producción de drogas sintéticas ya era redituable; sin embargo, fueron necesarios los conocimientos de los miembros del crimen organizado mexicano para la producción del crystal meth.
De acuerdo con el periodista, el papel de los mexicanos no era como se piensa, pues fueron vistos como reclutas y meramente trabajadores: “Lo que se está viendo es que esos mexicanos siempre tuvieron un papel subordinado, un papel de trabajador, de reclutado (…) pero la droga no era de ellos, se les pagaba unos 20 mil, 30 mil dólares”.
Describe que en estas detenciones ninguno fue encontrado con armamento; sin embargo se interceptó mucha comunicación con miembros del crimen organizado holandés en la que se pudo corroborar que los narcotraficantes mexicanos no tenían la intención de dominar parte del negocio y que incluso los europeos los veían de forma despectiva.
«Los describen como tacos o sombreros, hasta ‘pinches mexas´, porque los mexicanos protegían mucho sus métodos, su receta para no llegar a ser innecesarios. Digamos que para proteger un poco su pequeña parte de este negocio … Y los holandeses pues tenían resentimiento por su forma celosa de proteger su receta mexicana”, añade Debruyne.
La llegada de estos “cocineros” fue a través de intermediarios que se dedicaban a diversas importaciones, sin embargo, Arthur Debruyne enfatiza que la relación fue fluida e independiente, y no como grandes estructuras criminales, sino como “anarquía criminal”.
“El narcotraficante holandés pide, ‘Oye, ¿no sabes de unos cocineros?’ Tal vez a un primo, un viejo amigo, un conocido (…) no son estructuras criminales tan rígidas, son muy fluidas, espontáneas, temporales. Se forma un conjunto de personas para un laboratorio y después de que se ‘cocine’ una tonelada o dos toneladas, se disuelve”.
Arthur Debruyne añade que si bien las organizaciones delictivas mexicanas no pueden dominar el negocio en el viejo continente, por falta de idioma, contactos, insumos químicos y ubicaciones para la producción de droga, por lo que de ninguna forma podrían apoderarse del negocio.
Además que la presencia de “narcotraficantes mexicanos” no generó indicios de aumento de violencia. En parte por las diferencias del aparato de justicia en Europa, además de que las organizaciones delictivas suelen ser más discretas que las que se tienen en la República mexicana.
«Evitan la publicidad, buscan las sombras, nunca harían una propaganda criminal como la hace en México, porque si haces esto allá pues atraes atención. Yo creo que en México, eso es posible por el nivel de impunidad. Tenemos una impunidad de alrededor del 90 por ciento. Allá hay un aparato de justicia que más o menos funciona, y los delitos se persiguen”, concluye el periodista.
Información. Reporte Índigo.

