Benjamin Netanyahu comparece por caso de corrupción.

Un día después de haber solicitado al presidente de Israel un indulto justificado por el “interés nacional”, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se presentó para su quinto día de comparecencias ante la corte que maneja uno de los cuatro casos criminales de los que es acusado.

El líder del gobierno israelí fue acusado en 2019 de corrupción, fraude y abuso de confianza por, presuntamente, haber ejecutado medidas regulatorias que permitían al empresario Shaul Elovitch beneficiarse de la compra de la empresa de telecomunicaciones Bezeq a cambio de cobertura favorable para el mandatario en la cadena de medios Walla, propiedad de Elovitch. Desde el inicio del juicio 4000, también conocido como caso Bezeq-Walla, Netanyahu ha proclamado su inocencia y ha calificado el proceso legal como un ataque político en su contra.

A pesar de negar su relación con Walla y desestimar la influencia de la empresa de medios en el público israelí, durante la comparecencia de este lunes la parte acusatoria presentó evidencia de cobertura favorable presentada por Walla y compartida por Netanyahu en redes sociales como prueba de la colusión. La fiscal responsable del caso, Yehudit Tirosh, cuestionó al mandatario sobre su relación con el empresario con quien se le asocia en los cargos de corrupción; sin embargo, Netanyahu evadió la pregunta y acusó a la Fiscalía de desperdiciar el tiempo del pueblo de Israel en un caso motivado políticamente.

Como en otras ocasiones donde la defensa del primer ministro ha utilizado las obligaciones del cargo de su defendido para evitar que comparezca, el día de hoy se presentó una petición para reprogramar la audiencia agendada para este martes por un compromiso de seguridad que impide la presencia del primer ministro quien el pasado 30 de noviembre solicitó un indulto a la cabeza del Estado israelí.

Si en el pasado Netanyahu había declarado que no solicitaría un perdón al presidente Isaac Herzog, la petición del pasado domingo impulsó reclamos por parte de políticos de oposición que señalan que no hay precedentes para que un presidente indulte a un acusado a quien aún no se la ha comprobado su culpabilidad. Por otra parte, hay quienes desde la Knesset exigen que todo perdón sea acompañado de un reconocimiento de culpabilidad y la salida permanente de Netanyahu de la vida pública.

Ante la disyuntiva en la que se encuentra, Herzog admitió que la posibilidad de un perdón pone nerviosos a múltiples sectores al interior del país; sin embargo, declaró que la decisión la tomará pensado exclusivamente en el bienestar del país. Si bien Herzog tiene la facultad para indultar a Netanyahu una vez termine el juicio la posibilidad de suspender el procedimiento es considerada ilegal por diversos políticos y especialistas en derecho israelí; pese a ello, quienes comulgan con Netanyahu señalan a la petición estadounidense de un perdón para el primer ministro como una amenaza a su relación con Washington. 

Información. Reporte Índigo.

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