En México las personas buscadoras no solo llevan a cuestas la lucha por hallar a sus seres amados, también buscan la protección de su labor y sus vidas. Desde hace una década en el territorio nacional, al menos 25 personas buscadoras han sido asesinadas, por lo que piden que se fortalezcan los mecanismos que garanticen sus derechos ante la crisis de personas desaparecidas.
Ante la situación, el pasado 30 de agosto, Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, los familiares de las víctimas exigieron “verdad, justicia, protección y aparición con vida de personas defensoras, buscadoras”, al recordar que desde 2016 se reporta el asesinato de 25 personas buscadoras y la desaparición de tres, afirma Espacio OSC, conformado por organizaciones de la sociedad civil mexicanas e internacionales para la protección de personas defensoras de derechos humanos y periodistas.
En entrevista para Reporte Indigo, Carlos Ventura, integrante de la organización Serapaz y acompañante del Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México, señala que el contexto general es que México atraviesa una crisis de desapariciones de personas, debido a que hoy el registro oficial ya supera las 130 mil personas.
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“Eso evidentemente trae consigo que muchas familias en México están siendo impactadas por el tema de la desaparición y eso ha generado, de manera esperanzadora, la organización colectiva de muchas familias buscadoras, mayormente mujeres, muchas de ellas madres, pero también ahí están padres, hermanos, hijos, nietos que buscan a sus seres amados.
“En esa labor de búsqueda lo que está sucediendo es que en los últimos años se ha registrado un gran número de asesinatos, cuando no debería de haber ningún para quienes realizan una labor tan noble”, señala.
Esta situación, dice el entrevistado, ha sido un llamado de atención para que las autoridades visualicen que la labor de buscar en México enfrenta el riesgo de sufrir agresiones de diversos tipos.
“Es triste ver cómo muchas familias se quedan sin poder localizar a su ser querido, es una tragedia en sí misma, pero además, el contexto de violencia que vivimos hoy en México les ha arrebatado la vida”, destaca el experto en el tema.
El entrevistado, que ha acompañado en su labor al MNDM, destaca que todo este panorama en el que viven los familiares de desaparecidos hace que también busquen que la autoridad garantice sus derechos y, sobre todo, protección:
“Buscan mantenerse con vida también, la seguridad debería estar garantizada para estas personas, pero lamentablemente viven al borde del dolor de sus pérdidas y también del miedo de su integridad”.
Enfrentan desaparición y riesgo de muerte
Por otra parte, el informe “Diagnóstico sobre seguridad para colectivos de familias de personas desaparecidas en México”, realizado por el Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México (MNDM) –conformado por más de 90 colectivos de 24 estados de la República mexicana y de tres países de Centroamérica–, señala que en 2021 se tenían identificados alrededor de 120 colectivos y organizaciones de búsqueda en el territorio nacional, lo que refleja la crisis de personas que tratan de encontrar a sus familiares.
El documento señala que durante el proceso de documentación, se registraron 22 asesinatos de familiares de personas desaparecidas en búsqueda (tres menos que los reportados por Espacio OSC) ocurridos de febrero del 2011 a agosto de 2024, cometidos en 13 estados de la República mexicana; sin embargo, los colectivos de búsqueda refirieron la existencia de más casos, cuyas familias tienen el temor de denunciar públicamente los hechos por su situación de riesgo.
“De los 22 asesinatos, 12 se cometieron contra mujeres y 10 contra hombres buscadores, cinco personas fueron desaparecidas previo a ser asesinadas”, da a conocer el documento. Respecto a la relación o parentesco que tenían con la persona desaparecida que buscaban, los datos recabados arrojaron que en ocho de los casos se trató de madres buscadoras asesinadas; seis casos de padres; seis casos de hermanos y hermanas y dos casos de esposas buscadoras.
Carlos Ventura comparte a este medio la tristeza de ser testigo del dolor de las personas buscadoras, quienes no solo sufren el dolor de que les arrebataron a sus seres amados, muchos también temen que les arrebaten la vida al tratar de encontrarlos.
Algunas de ellas asesinadas, otras desaparecidas o viven en situaciones de riesgo alto, son constantemente amenazadas, perseguidas, hostigadas, obstaculizadas en sus labores de búsqueda de muchas maneras y eso refleja un panorama grave en el mundo de derechos humanos.
“Pese a dicha situación lo que he percibido de la voz de las familias es que no está bajo ninguna consideración ni está bajo ninguna condición que ellas se sientan convocadas a seguir buscando a sus seres queridos, ellos mismos dicen ‘lo que vamos a seguir haciendo, sea en el contexto que sea, es buscar’. Esta situación también los mantiene en riesgo, por eso las organizaciones buscan garantizar su seguridad y sus derechos ante esta labor”, concluye Ventura.
Información. Reporte Índigo.

