Paz en Gaza: ¿Qué falta para pacificar la región?

El regreso de todos los rehenes israelíes capturados el 7 de octubre de 2023, la liberación de miles de prisioneros palestinos y la firma de un acuerdo de cese al fuego entre Israel y el grupo terrorista Hamás, marcan el fin de dos años de un conflicto armado que comenzó con el asesinato de más de mil 200 ciudadanos israelíes y que dejó a su paso 67 mil palestinos muertos.

“El hecho de que la sociedad haya recibido a 20 rehenes con vida fue algo sumamente conmovedor (…) fue una hermandad de toda la población israelí. Por su parte, el pueblo palestino pudo por fin moverse hacia sus localidades con total libertad debido a que el ejército israelí se retiró hacia un perímetro de seguridad que permitió que los gazatíes se pudieran mover de sur a norte, y además la entrada de ayuda humanitaria también fue conmovedora; el pueblo palestino necesita más que nunca alimentos, medicamentos, etcétera; es solo una gota de agua para un pueblo sumamente sediento”, dice Nadia Cattan, historiadora y especialista en Medio Oriente.

En medio de la liberación de los israelíes secuestrados y de los mil 968 palestinos, en la costa egipcia 20 líderes mundiales, entre ellos Donald Trump, fueron recibidos por el presidente Abdelfatah El-Sisi para una cumbre que pretende cimentar la paz negociada por Washington, El Cairo y Doha; sin embargo, la ausencia de representantes del grupo islamista palestino y del gobierno israelí puso en perspectiva la fragilidad del acuerdo celebrado por la comunidad internacional.

Horas antes de su presentación en Egipto, el presidente Trump ofreció un discurso ante la Knesset, el Parlamento israelí, donde declaró la paz en “tierra santa” y aseguró que era momento de convertir las victorias alcanzadas en paz y prosperidad para la región.

A pesar de la grandilocuencia del mandatario estadounidense y la voluntad de los intermediarios que hicieron posible esta primera etapa de cese al fuego, las negociaciones que siguen a las celebraciones de este lunes son más complicadas que el fin de las hostilidades, como el desarme de Hamás y la reconstrucción de Gaza.

Sobre la infraestructura gazatí, Médicos Sin Fronteras estima que el 92 % de las residencias en Gaza sufrieron daños por la guerra y el 70 % de la infraestructura del territorio es inutilizable, razón por la que las potencias regionales insisten en que la reconstrucción del enclave debe ser prioridad. En tanto los planes de reedificación aún no son acordados, Reino Unido, Francia y Alemania manifestaron su apoyo financiero para subsanar los daños que la guerra causó a la infraestructura gazatí.

Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) retomó la entrega de ayuda humanitaria en Gaza y agencias de la organización informaron haber recibido autorización por parte de las autoridades israelíes para ingresar 190 mil toneladas de comida, suministros médicos y artículos de resguardo para los desplazados que perdieron sus hogares. Con ello, el pueblo gazatí comienza a abastecerse de necesidades básicas y se encuentra en espera de un mejor futuro.

Israel sigue investigaciones sobre el ataque del 7 de octubre

En medio del regreso de sus rehenes, las imágenes de los reencuentros y las celebraciones en las calles de Israel, las felicitaciones a los soldados y al aparato de seguridad e inteligencia del país son acompañados de las primeras pesquisas sobre los motivos que hicieron posible el atentado del 7 de octubre de 2023.

Dos meses antes del ataque perpetrado por Hamás, el entonces jefe de gabinete de las FDI envió una carta en la que advertía que la disuasión de la que dependía la seguridad de la frontera sur se encontraba debilitada, y en su primera investigación sobre el ataque, Shin Bet, agencia de inteligencia interna de Israel, concluyó que Israel mantuvo una política de calma con Hamás, lo que permitió la «creación masiva» del grupo, aunado a que el servicio de inteligencia transmitió una advertencia preliminar a la policía sobre actividad sospechosa en la Franja de Gaza el 7 de octubre a las 3:03 am, pero la policía la recibió cuatro horas después, aproximadamente media hora después de que comenzara el ataque.

Ante errores y fallas en la comunicación que provocaron uno de los ataques más grandes contra la población judía, la estabilidad en la región puede significar el comienzo de nuevas investigaciones sobre lo que condujo al atentado, a lo que se sumará el inicio de las reuniones con Ronen Bar, jefe Shin Bet de 2021 a 2025.

El internacionalista Rubén Ramos Muñoz, profesor de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón de la UNAM, opina que será muy difícil que las investigaciones sobre las fallas de seguridad vean la luz.

“En un futuro se van a dar a conocer las fallas, aunque obviamente no van a ser muy específicos por temas de seguridad nacional. Sí se dirán las irregularidades y en el discurso se hablará de mejorar los sistemas de vigilancia; aún así, las fallas reales no se darán a conocer. Ningún gobierno publica estas cosas, pero ellos lo van a detectar y mejorar”, comenta.

La mayoría de las autoridades israelíes ven con escepticismo las posibilidades reales de una paz a largo plazo facilitada por el acuerdo que está sobre la mesa, y las FDI se dicen listas para continuar la defensa del pueblo israelí en caso de reanudarse las hostilidades. Al respecto, el profesor Ramos Muñoz señala que si bien todo gobierno necesita un aparato de seguridad militar, la respuesta en Gaza también tiene que pasar por canales políticos.

“Siempre va a estar el poder de una fuerza de seguridad militar-policiaca en la región, ellos siempre se han manejado así y todos los países utilizan las fuerzas armadas para mantener su seguridad nacional y, en este caso, Israel justifica el uso de éstas por estar rodeado de países islámicos que requieren el uso de todos los medios posibles, ya sea la fuerza o la vía política diplomática, para mantener su soberanía, salvaguardar su población y su integridad territorial”, propone el académico.

Si bien la imagen de Israel hacia el exterior se muestra unida, al interior del Parlamento la paz ha traído consigo el reinicio de rencillas políticas que se desarrollaron durante el conflicto; mientras los ministros de extrema derecha denuncian el trato como una falsa victoria que pone en riesgo al país, la oposición acusa al oficialismo de retrasar el regreso de los rehenes. 

Hamás, sin esperanza de desarme 

Con la ejecución de la primera fase del plan estadounidense para llegar a la paz en Gaza, la segunda representa un reto mayor: el desarme de Hamás.

Para Nadia Cattan, historiadora y experta en Medio Oriente, si Hamás depone las armas estaría dando pie a la formación de un gobierno palestino con ideales de coexistencia, lejos de las ideas radicales de grupo islamista.

“Si esto sucede, sería un gran triunfo para el pueblo palestino porque un gobierno laico, civilizado, sin la intención de destruir al país vecino, sería su antesala a un Estado palestino”, afirma.

Hasta el cierre de esta edición, Hamás no se manifestó sobre su desarme, como así se lo solicita el plan propuesto por Estados Unidos, de manera específica en el punto seis, donde se detalla que los miembros del grupo que se comprometan a coexistir pacíficamente y a desarmarse recibirán amnistía y podrán salir de Gaza con un paso seguro a países receptores.

El doctor Francisco Daniel Abundis Mejía, docente en el Tecnológico de Monterrey y especialista en Medio Oriente, explica que la complejidad de erradicar a Hamás se basa en el surgimiento de nuevos líderes y en el origen del grupo.

Desde su perspectiva, eliminar a los liderazgos de Hamás, como ha hecho Israel en los últimos dos años, en realidad hace que el grupo siga viviendo de esa lógica de resistencia, como cuando surgió a finales de la década de los 80.

“Hamás es muy difícil que de la noche a la mañana desaparezca cuando hay un problema estructural, porque van a seguir habiendo espirales de violencia mientras no se ponga fin al problema de raíz: una ocupación de fondo. Por otro lado, si bien no se puede justificar el comportamiento de Hamás ni romantizarlo, se puede explicar ante la lógica de violaciones que ha vivido el pueblo palestino desde 1948”.

Según el especialista, Hamás es un movimiento heterogéneo que ha tenido distintas facciones desde su origen, la primera acompañada con la visión de desaparecer el Estado de Israel a través de la violencia como único medio de cohesión para lograr sus objetivos de corte político.

“Pero Hamás ha sabido evolucionar (…) se convierte en un actor político, votado por el pueblo palestino en 2007, donde modifica su carta fundamental, pero que desafortunadamente no deja del todo las armas y tampoco deja de atacar civiles”, detalla. 

Irán, proveedor de odio contra Israel

En Medio Oriente, además del reto que representa la situación en Gaza, también lo es Irán, que financia grupos terroristas desde siete puntos diferentes para terminar con el Estado de Israel.

El pasado 7 de octubre, por ejemplo, cuando se cumplieron dos años del ataque de Hamás a Israel, Alí Jamenei, líder supremo de Irán, se refirió a esa intervención como una “audaz operación palestina” y una “respuesta a más de 70 años de crímenes del régimen sionista”.

Nadia Cattan, historiadora y experta en Medio Oriente, asegura que con el Ayatolá aún en el poder, que “ha amenazado con destruir el Estado de Israel en múltiples ocasiones”, el mal continúa.

De acuerdo con Cattan, aunque un avance importante para detener los ataques de Irán fue el golpe a bases nucleares a mediados de este año, aún no se discute cuánto ello retrasó el desarrollo nuclear iraní. Sin embargo, el 30 de septiembre pasado, el líder supremo declaró que en su país decenas de destacados científicos nucleares siguen trabajando.

“Lo que es un hecho es que la amenaza a la destrucción del Estado de Israel es continuo porque el Ayatolá sigue en pie, y si su intención es seguir armando a los Hutíes en Yemen; a Hezbolá, en Líbano, y a Hamás en la Franja de Gaza, ni los palestinos van a tener su Estado palestino ni los israelíes la tranquilidad que tanto anhelan”, afirma Cattan.

Pese a las intenciones de Irán, la especialista enfatiza la importancia de que los hombres en Gaza no se afilien a organizaciones terroristas que solamente ha conducido a la destrucción y desolación de su propio pueblo.

Por su parte, el doctor Francisco Daniel Abundis Mejía, especialista en la región, agrega que para llegar a una pacificación en Medio Oriente, tiene que haber un Estado palestino proyectado con fronteras bien definidas, con soberanía y respetando la carta de los pueblos de la ONU; que se frenen los asentamientos; que se aplique el derecho de retorno, y que pare la expropiación de los mantos acuíferos y de zonas más fértiles del Jordán, incluidas las sanciones correspondientes.

Así también, agrega que para una paz estructural y genuina, tendría que haber condiciones para un Estado palestino libre de la ocupación israelí y con un gobierno palestino, considerando que tanto Hamás como la Autoridad Palestina “representan todo lo que no tendría que existir en la política palestina; es decir, corrupción, nepotismo y una lógica de valores que ya no son compatibles con las nuevas generaciones”.

“Hay una serie de situaciones que son fundamentales para un cese al fuego y un proceso de paz genuino, pero sobre todo, preguntarle al palestino y al israelí qué es lo que genuinamente quieren al interior de sus territorios, porque estamos en medio de un proceso de paz, de una cumbre en Sharm el Sheij, Egipto, donde no asiste el primer ministro de Israel ni ningún miembro de Hamás, pero donde están tomando las decisiones por los palestinos e israelíes representantes árabes, europeos y Estados Unidos”, remarca el académico. 

Información. Reporte Índigo.

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