Tres mujeres fueron ‘levantadas’… y transmiten sus asesinatos en un live en redes.

Un episodio brutal estremeció a Argentina este jueves: tres jóvenes mujeres fueron asesinadas y sus muertes transmitidas en vivo por redes sociales. Las autoridades confirmaron al menos 12 detenidos mientras la investigación sugiere un castigo mafioso ligado al narcotráfico como móvil principal.

Los cuerpos de Morena Verdi (20 años), Brenda Del Castillo (20 años) y Lara Morena Gutiérrez (15 años) fueron encontrados el miércoles enterrados en una vivienda de Florencio Varela, al sur del conurbano de Buenos Aires, tras permanecer desaparecidas durante cinco días. El hallazgo ha desatado consternación en todo el país. La investigación apunta a un caso de crimen organizado de extrema violencia. Organizaciones feministas y de derechos humanos han exigido justicia inmediata, mientras los medios cubren con cautela los pormenores del caso.

El ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, Javier Alonso, relató que las tres jóvenes —dedicadas al trabajo sexual— subieron voluntariamente el viernes (19 de septiembre) por la noche (21:30 horas) a una camioneta en el barrio La Tablada, engañadas con la promesa de acudir a un evento. Fueron filmadas por una cámara de seguridad al subir a una camioneta blanca que luego apareció incendiada.

“Estaban cayendo en una trampa organizada por una organización transnacional de narcotráfico que había perpetrado una estrategia para asesinarlas”, afirmó.

Alonso confirmó la detención inicial de cuatro personas luego de hallar los cuerpos en una casa en Florencio Varela. Posteriormente, fuentes locales informaron que el número de detenidos ascendió a 12. Lo más perturbador es que las víctimas fueron sometidas a lo que el ministro describió como una “sesión de asesinato y tortura” que fue transmitida por redes sociales.

“Aparentemente habrían visto 45 personas que forman parte de una cuenta de Instagram”, precisó Alonso. El acto no solo sería un ataque contra las jóvenes sino un mensaje de disciplinamiento hacia miembros del mismo grupo delincuencial.

Según los datos preliminares forenses, el crimen ocurrió el mismo viernes en que las jóvenes desaparecieron. Durante la emisión, el supuesto líder del grupo pronunció: “Esto es lo que le pasa al que me roba droga.” De acuerdo con las autopsias preliminares, a Lara, la chica 15 años, le amputaron los cinco dedos de la mano izquierda y una oreja, antes de cortarle el cuello. Sobre ella, los asesinos aplicaron la mayor saña.

La conexión de las víctimas con la estructura criminal está en evaluación. Se sabe que las jóvenes habían mantenido contacto con líderes de la banda en Flores —a escasos kilómetros de La Tablada—, un barrio tradicional de la ciudad de Buenos Aires que frecuentaban. Incluso, la joven de 15 años había dado en julio pasado una entrevista al canal local América, en que ella —fingiendo tener 20 años— buscaba desvincularse de una red de trata de personas, tras las denuncias de vecinos donde había presencia de narcotraficantes.

Al ser interpelado sobre la hipótesis de un robo de sustancias ilícitas como posible motivo del ataque, Alonso respondió: “Todo puede ser.”

La transmisión por Instagram fue dirigida a un grupo cerrado, pero los investigadores lograron identificarla porque uno de los arrestados la confesó. El presunto cabecilla criminal, apodado “Pequeño J” o “Julito”, de unos 23 años y nacionalidad peruana, tiene un pedido de captura activo, según señaló el ministro. Su territorio operativo se habría establecido en la villa 21-24, ubicada entre los barrios porteños de Barracas y Nueva Pompeya.

El ministro Alonso calificó su accionar con dureza: “Es un desquiciado. Decidió disciplinar a sus lugartenientes mostrando lo que es capaz de hacer para construir autoridad”, haciendo referencia a la decisión de transmitir en vivo la tortura de las jóvenes. A la par del pedido de captura contra Pequeño J, también se dispuso la detención de varios de sus lugartenientes para desarticular la organización.

Hasta el estallido del triple crimen, el capo no figuraba entre los objetivos prioritarios de las fuerzas de seguridad, según fuentes judiciales. Su vínculo con el caso emergió tras las pruebas halladas en la casa de Florencio Varela, donde se encontraron evidencias clave que permitieron seguir su rastro. La tarde del miércoles, decenas de personas marcharon en Flores y en La Tablada en repudio al hecho.

El gobernador de la Provincia (Estado) Buenos Aires, Axel Kicillof, tuiteó: “El narcotráfico no conoce de fronteras ni jurisdicciones, y ejerce además todas las formas de la violencia machista”.

Organizaciones políticas y sociales convocaron para el sábado una manifestación en el centro de Buenos Aires bajo la consigna: “no hay víctimas buenas ni malas, hay femicidios. Ninguna vida es descartable.” El conjunto de elementos del caso —la violencia extrema, la transmisión, el vínculo con el narcotráfico, el carácter de “mensaje” interno delictivo— ubica el episodio en un ámbito donde convergen crimen organizado y violencia de género. A diferencia de otros femicidios individuales, este asesinato parece tener una lógica estructural de poder criminal.

Información. Periódico Excélsior.

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