Suspensión del tratado comercial entre la Unión Europea e Israel, restricciones de viaje y sanciones a colonos y ministros israelíes y a 10 miembros del órgano de gobierno de Hamás; esas son las acciones que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propuso para presionar a Israel a mejorar la emergencia humanitaria que la guerra en Gaza ha provocado.
La decisión de Von der Leyen llega después de meses de marchas y manifestaciones en contra de la manera en la que el gobierno israelí de Benjamin Netanyahu ha llevado a cabo la guerra en Gaza. Si bien el descontento público en diferentes países de la Unión Europea los ha llevado a considerar acciones individuales, esta es la primera vez que el Ejecutivo Comunitario de la organización supranacional propone acciones conjuntas.
“Los horribles eventos que suceden en Gaza todos los días deben parar. Se necesita un cese al fuego inmediato, acceso irrestricto de ayuda humanitaria y la liberación de todos los rehenes (…) proponemos suspender las concesiones comerciales con Israel, sancionar a ministros extremistas y a colonos violentos y poner en pausa la ayuda bilateral a Israel”, declaró la presidenta de la Comisión Europea.
De acuerdo con la representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, las sanciones son una respuesta a la última ofensiva israelí en la Ciudad de Gaza, una situación a la que clasifica como “insostenible”, por lo que deben utilizar las herramientas grupales que tienen a su disposición para presionar al gobierno israelí a cambiar el curso de la guerra.
Golpe económico a Israel
La propuesta de la Comisión llama a suspender parcialmente el Acuerdo Euro-Mediterráneo, un tratado comercial con el cual los países miembros de la Unión Europea e Israel intercambian productos sin restricciones arancelarias; el Acuerdo prevé el respeto de los derechos humanos como condición esencial que, en perspectiva de la Comisión Europea, no se ha cumplido, por lo que se propone suspender los beneficios de los que los productos israelíes gozaban dentro de los países miembros.
La decisión de efectuar o no las sanciones queda ahora en manos del Consejo Europeo, compuesto por los líderes de los 27 países, que necesita aprobar las medidas con una mayoría calificada que represente el 65 por ciento de la población del organismo supranacional.
Mientras los líderes europeos resuelven la propuesta de Von der Leyen, el primer ministro israelí responsabilizó a los ciudadanos musulmanes de la Unión Europea del cambio de postura de la organización y admitió que su país está enfrentando un aislacionismo. De acuerdo con datos de la Unión Europea, el conjunto de los 27 países representan el 32 por ciento del comercio israelí; en 2024, 15 mil 900 millones de euros fueron adquiridos a Israel por países europeos.
Gideon Sa’ar, ministro del Exterior israelí, tildó a la propuesta de la Comisión Europea como “moral y políticamente distorsionada” y criticó que las sanciones van en contra de los intereses de los miembros de la Unión Europea. Del mismo modo, el diplomático israelí aseguró que su país es una nación soberana y que las tácticas de presión no servirían cuando ponen en riesgo la seguridad israelí.
Quiebre con Washington
Mientras los miembros de la Unión Europea no son un frente unificado ante la cuestión palestina, Estados Unidos, el aliado más poderosos de Israel, ha prometido apoyar al gobierno de Netanyahu y sus acciones.
En ese sentido, si bien, hasta el momento, Washington no se ha manifestado ante la propuesta europea, en anteriores ocasiones el Departamento de Estado ha condenado sanciones específicas a ministros israelíes e incluso dentro del Congreso hay propuestas para blindar a Israel de críticas y castigos.
Esta no es la primera vez que la Unión Europea entra en conflicto con la Casa Blanca. Tanto en Medio Oriente como en la Guerra Ruso-Ucraniana Washington y Bruselas han tenido intereses encontrados, pese a ello, la profesora Norma Soto Castañeda, internacionalista y académica de la Universidad La Salle, considera que el club de los 27 no se encuentra en riesgo por contradecir ciertas posiciones de Washington.
“Son decisiones en donde reconocen que Estados Unidos es un país hegemónico, miembro del G7 y de gran relevancia internacional, pero considerando que ellos también tienen una participación activa en temas de importancia (…) Europa se vincula con Estados Unidos en ciertos aspectos, pero no en todo, y como cada quien toma sus acciones, hasta cierto punto hay un equilibrio de poder que resulta que no se alinean totalmente a las disposiciones de Estados Unidos y puedan tomar decisiones a partir de su interés nacional”, apunta la académica.
En las últimas dos semanas, Bruselas ha tomado posturas marcadamente distintas a las provenientes de Washington. Mientras la Unión Europea continúa con sanciones hacia Moscú, Estados Unidos exige un abandono total de los hidrocarburos rusos y la imposición de aranceles a China e India antes de poder considerar imponer sanciones a Rusia, y aunque la necesidad de sustituir los energéticos moscovitas es reconocida por los líderes europeos, puede que lograrlo no sea tan sencillo.
“Lo fundamental siempre ha sido la prosperidad y, hoy en día, una competencia sostenible. Prosperidad para las 27 naciones con desarrollos internos muy disímiles y para ello hay varios ejes para el desarrollo económico del grupo, una que resulta fundamental es el trabajo que se hace con energías sostenibles; incluir en el desarrollo empresarial y doméstico las energías renovables, no solo para bajar el costo de vida y reducir la contaminación sino también para su seguridad”, apunta la profesora Soto Castañeda.
Información. Reporte Índigo.

