Con las banderas a media asta durante toda la semana, Estados Unidos conmemora la vida de Charlie Kirk, activista conservador que el pasado 10 de septiembre se convirtió en la más reciente víctima de una ola de violencia que engulle la política de la Unión Americana.
Con tan solo 31 años, Kirk fue uno de los aliados más poderosos del presidente estadounidense, Donald Trump, desde su primera campaña presidencial.
Turning Point USA, la organización fundada por Kirk cuando el joven republicano cumplió la mayoría de edad, utilizó su plataforma para conectar a Trump con jóvenes conservadores en campus universitarios; población que fue fundamental en la victoria electoral del magnate 2024.
La relación con Trump hizo de Kirk una presencia constante en paneles de cadenas de televisión con tendencias conservadoras en Estados Unidos donde, junto con su contenido digital, el activista se forjó un nombre entre los votantes más jóvenes por sus comentarios, que eran usualmente clasificados como “racistas”, “apologistas a la violencia armada” e incluso “fascistas”. No obstante, el trabajo de Kirk lo había convertido en un rostro reconocible en la política y la cultura estadounidense.
Turning Point USA cuenta actualmente con presencia en cuatro mil centros de estudio de nivel medio y superior, por lo que su muerte conmocionó no solo a sus correligionarios sino a toda la clase política estadounidense.
Mientras las investigaciones de su asesinato siguen su curso, llegan condenas desde la mayoría de rincones del espectro político estadounidense. Figuras de la izquierda partidista, como Alexandria Ocasio-Cortez y el expresidente Barack Obama, se unieron al rechazo de la violencia como forma de expresión política y postularon que dichos actos no tienen espacio en la política estadounidense.
Por su parte, el presidente Trump, quien tildó al activista como un “gran patriota estadounidense”, declaró que el asesinato de Kirk marca un tiempo oscuro para la Unión Americana y no dudó en señalar que la verificación de los rivales políticos es la causa de la violencia política. En el mismo mensaje responsabilizó a la “izquierda radical” de propiciar actos terroristas como el ocurrido en el campus de la Universidad de Utah y listó incidentes de violencia política contra figuras de la derecha estadounidense, incluyendo el atentado contra su vida en 2024.
Violencia, tendencia en ambos polos
Si bien el presidente Trump y sus seguidores enmarcan la violencia política como los actos de una izquierda radicalizada, lo cierto es que los atentados, o los intentos de ellos, no son exclusivos de una ideología u otra, y durante los últimos años se han multiplicado.
Tan solo este año, Melissa Hortman, legisladora estatal demócrata en Minnesota, y su esposo, fueron asesinados por un nacionalista cristiano. También se registró el intento de asesinato del gobernador de Pennsylvania, Josh Shapiro, y el secuestro de la gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer, ambos planeados por militantes radicalizados del movimiento MAGA.
El asesinato de Charlie Kirk no ha sido el único evento de violencia armada desde la izquierda radical; la muerte de dos trabajadores de la Embajada de Israel en Washington y el ataque a un centro de detención migratoria en Texas, en donde un policía resulto herido, son ejemplos de la misma violencia desde el otro lado del espectro político.
De acuerdo con la Base de Datos sobre Terrorismo Global de la Universidad de Maryland, este año se han registrado al menos 150 ataques motivados políticamente en los Estados Unidos; mientras tanto, Reuters registró 300 incidentes de violencia política entre el asalto al capitolio el 20 de enero de 2021 y el fin del periodo electoral de 2024.
La amenaza del terrorismo domestico en Estados Unidos
Si bien tras el asesinato de Kirk el presidente Trump prometió que su administración castigará a los responsables del ataque contra el activista y a cualquier otro responsable de ejercer violencia como una acción política, en los hechos su gobierno ha retirado recursos, tanto humanos como materiales, de las agencias federales que vigilaban el extremismo y combatían el terrorismo domestico para enfocarlos en seguridad fronteriza y persecución migratoria.
De acuerdo con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), en su Evaluación de Amenazas Nacionales 2025, el terrorismo era una de los principales factores de riesgo para Estados Unidos durante este año. En el reporte, publicado durante la administración de Joe Biden, se especifica que el resultado de las elecciones, así como las posturas internacionales del país, pueden motivar a “agresores solitarios o pequeñas células” a actuar con violencia; minorías étnicas y religiosas son los principales blancos de terrorismo doméstico en Estados Unidos.
Si bien es cierto que la violencia política no es exclusiva de una ideología, de acuerdo con el Instituto Nacional de Justicia (NIJ), los ataques de la extrema derecha son cuatro veces más prevalentes que los de la izquierda radical y en los últimos años el extremismo con características violentas por parte de grupos etnonacionalistas, supremacistas blancos y milicianos ha aumentado en el país.
En tanto, la muerte de Kirk resulta un recordatorio para Estados Unidos sobre los peligros de la polarización política, como lo recordó el presidente Trump.
No obstante, la pelea en la Cámara de Representantes entre republicanos y demócratas, que pusieron sobre la mesa su agenda sobre la regulación de armas mientras el partido del elefante exigía un momento de silencio en honor a Kirk, también es muestra de las divisiones en el sistema político del país.
Información. Reporte Índigo.

