Una familia en Carolina del Sur atraviesa una tragedia luego de que Jaysen Carr, un niño de 12 años, falleciera tras contraer una infección provocada por un parásito conocido como «come cerebros». El menor estuvo nadando en el lago Murray durante el fin de semana del 4 de julio, y días después comenzó a presentar síntomas que rápidamente se agravaron.
La causa fue identificada como Naegleria fowleri, una ameba que habita en aguas cálidas y puede ingresar al cuerpo por la nariz, accediendo al cerebro y causando una encefalitis amebiana primaria, una infección mortal con una tasa de supervivencia extremadamente baja.
La tragedia que sorprendió a una familia entera
El caso fue confirmado por médicos días después de que el niño empezara con lo que parecían ser síntomas comunes: dolor de cabeza y náuseas. Sin embargo, su estado de salud se deterioró drásticamente en cuestión de horas. Fue en ese momento que los médicos, visiblemente consternados, revelaron el diagnóstico a sus padres.
Jaysen había pasado el día en el lago Murray en compañía de su familia y amigos, montando en bote, pescando y nadando. La familia desconocía por completo que en ese cuerpo de agua podía habitar un organismo tan letal.
Qué es la Naegleria fowleri y cómo se contagia
Este organismo unicelular suele encontrarse en lagos, ríos y estanques de agua dulce templada, especialmente durante el verano. La infección no se produce por beber agua contaminada, sino cuando el agua entra por la nariz, lo que suele ocurrir durante actividades como nadar o bucear.
Una vez dentro, la ameba viaja al cerebro donde destruye el tejido cerebral. En Estados Unidos se han documentado poco más de 160 muertes desde los años 60, lo que convierte este tipo de infección en una amenaza poco común pero altamente letal.
Preocupación por falta de protocolos y avisos públicos
Los padres del menor expresaron su consternación al descubrir que no existen leyes en Carolina del Sur que obliguen a informar públicamente sobre infecciones o fallecimientos relacionados con esta ameba. Lamentaron que no se hayan realizado pruebas en el lago ni emitido advertencias tras el fallecimiento de su hijo.
A raíz de esta pérdida, la familia teme que más personas puedan estar en riesgo sin saberlo. «Estamos aterrorizados de que le pase a alguien más», declaró Clarence Carr, padre del menor.
Un niño con pasión por la vida
Jaysen fue recordado por sus familiares como un niño lleno de energía, entusiasta del deporte y con gran facilidad para hacer amigos. Participaba activamente en equipos de fútbol americano y béisbol, y siempre buscaba conectar con quienes lo rodeaban.
La historia de su muerte ha generado un llamado de atención sobre la necesidad de revisar protocolos de advertencia en espacios recreativos naturales. Para su familia, el objetivo ahora es que su caso sirva para evitar que otras personas vivan una tragedia similar.
Información. Reporte Índigo.

