Para la familia migrante guatemalteca de Gloria María Pérez, el sueño americano no existe. Ella y su familia no buscan cruzar a Estados Unidos; su esperanza está en México, donde anhelan empezar una nueva vida.
Hoy viajan a bordo del tren que recorre el país: ella, su esposo y sus seis hijos, con la esperanza de encontrar su próximo destino.
“Venimos a buscar una oportunidad en México. Ya tenemos nuestros papeles en regla. Ahorita estamos aquí en Irapuato, pero vamos viajando en el tren para ver si podemos llegar a Sonora”, cuenta Gloria.
Aunque son conscientes de los riesgos que implica viajar en el tren —conocido por muchos migrantes como La Bestia—, aseguran que no tienen otra opción. El traslado en autobús u otro medio representa un gasto que no pueden costear. Aun así, lamentan exponer a sus cinco hijas y a su hijo menor a ese peligroso trayecto.
“Quisiéramos que las niñas tengan una nueva vida, meterlas a la escuela y poder encontrar algún trabajo allá”, dice Gloria con voz esperanzada.
Para esta familia, su mayor anhelo es encontrar la paz y una segunda oportunidad, lejos de la violencia y la inseguridad que los obligaron a dejar su país.
Información. Periódico Correo.

