Este jueves la Fiscalía General de Ecuador detuvo a 40 personas involucradas en una red de extorsionadores que operaba desde la capital ecuatoriana, Quito, la cual trabajaba como un call center bajo el nombre de “LKL-Wellcall”: ofrecía préstamos bancarios para posteriormente amenazar vía telefónica a usuarios de Colombia, Ecuador y México con información personal. Operó de esta manera por al menos un año.
39 de las 40 personas detenidas, entre ellas dos ciudadanos con nacionalidad china presuntos líderes de esta red, fueron enviadas a prisión preventiva mientras continúan las investigaciones bajo el cargo de delincuencia organizada, la persona restante quedó en libertad condicional al tratarse de una mujer embarazada que tiene prohibida la salida del país y debe presentarse ante la autoridad judicial de manera periódica.
Durante el operativo de la Fiscalía General, en conjunto con la Policía Nacional, se decomisaron 20 computadoras, 27 terminales móviles y cientos de chips telefónicos, los cuales eran utilizados como las herramientas para extorsionar a sus clientes.
Modus operandi de “LKL-Wellcall”
La empresa contaba con una capacidad para interactuar con hasta 58 mil personas diariamente, entre las que se encontraban colombianos, ecuatorianos y mexicanos. Movían hasta 200 mil dólares diarios.
Luis Geovanny C. R., identificado como director de talento humano del call center, reclutaba al personal para posteriormente entregarles los chips telefónicos y realizar las llamadas extorsivas a los usuarios. Simultáneamente daba los pagos a los trabajadores, promediando 500 dólares para cada uno.
Del mismo modo, coordinaba a cinco “líderes de segmento”, quienes eran los encargados de distribuir los usuarios y las contraseñas de la plataforma donde se realizaban las llamadas para extorsionar, así como las bases de datos con nombres y números telefónicos de los clientes que serían amenazados.
“LKL-Wellcall” ofrecía a los usuarios créditos ilegales por medio de aplicaciones irregulares para recolectar su información personal y pedirles dinero con altos intereses para no publicarla. Las amenazas iban desde vídeos violentos hasta imágenes sexualizadas de las personas, que eran generadas con Inteligencia Artificial.
Información. Reporte Índigo.

