A María la despojaron de su departamento en Salamanca, adquirido con un crédito del Infonavit. En el año 2000 tuvo que dejarlo cerrado y encargado a familiares para migrar a otro país.
Cuando regresó, en 2004, ya estaba habitado. A la fecha, no ha podido regresar a su hogar, pese a que ha solicitado la intervención de abogados y del propio Infonavit, pero no ha obtenido solución.
“Y sigo con la deuda de 800 mil pesos, lo que es inaudito”, narró la afectada, quien teme que ahora, con el programa que permite a ocupantes de casas “abandonadas” quedarse con ellas legalmente, se pierda definitivamente su patrimonio.
La afectada relató a Correo que, con la esperanza de tener un patrimonio, adquirió a través de compra a terceros un departamento. Vivió allí un tiempo, pero se quedó sin empleo y tuvo que emigrar. Dejó el lugar bien cerrado, tomó todas las medidas y se lo encargó a su familia, que al inicio estuvo al pendiente. Sin embargo, un día le avisaron que al acudir a revisar encontraron gente viviendo dentro; habían roto la chapa e ingresado sin permiso. La familia no pudo hacer mucho, ya que para cualquier trámite debía estar presente la propietaria.
Al regresar, pensó que al ser la dueña podría recuperar su departamento. Gastó en abogados externos y del Infonavit, y su caso solo pasó de escritorio en escritorio, a pesar de que cumplió con todo lo que le pedían.
“Cuando laboraba y me daban de alta en el IMSS e Infonavit, me descontaban más de lo que ganaba. No me convenía trabajar, porque estaba pagando un departamento que otros disfrutan sin vergüenza, ya que los recibos de luz y agua siguen llegando a mi nombre”, explicó.
Desistió luego de que le informaron que la dirección jurídica fue trasladada a la Ciudad de México, donde le dieron un correo electrónico para darle seguimiento a su caso. Desde que fue asignada a un abogado en 2018, no se ha hecho nada, lamentó.
“Soy la propietaria con todas las responsabilidades, pero sin poder entrar a mi casa, porque está invadida. Además, corro el riesgo de enfrentar a bandas criminales que ocuparon varios departamentos de la zona. Hoy sigo teniendo una deuda que se ha incrementado a 800 mil pesos, impagable”, señaló.
En sus propias investigaciones, supo por una vecina que, al ver solo el departamento, lo rentó sin autorización. Luego, le informaron que fue utilizado como casa de seguridad, habitada por delincuentes, y que no podía entrar con un cerrajero porque estaría violentando los derechos de los invasores. “¿Y mis derechos?”, cuestionó.
Agregó que, lamentablemente, estos no son casos aislados. Muchas personas viven situaciones similares, y ahora parece que las van a legalizar, concluyó.
En las colonias Barlovento y Villa Salamanca 400 hay cientos de casas abandonadas por la inseguridad. Al tratarse de fraccionamientos alejados de la cabecera municipal y con alta incidencia delictiva, muchas familias decidieron dejar sus viviendas para no ser parte de las estadísticas. Aunque se han implementado programas para recuperar la seguridad, los hogares han sido vandalizados y saqueados; solo quedan los cascarones.
Información. Periódico Correo.

