La presidenta del colectivo Voz y Dignidad por los Nuestros SLP, Edith Pérez Rodríguez, denunció que en el estado se han identificado más sitios de exterminio que fosas clandestinas, una situación alarmante que, pese a su gravedad, continúa siendo ignorada por las autoridades y minimizada por la sociedad.
Durante entrevista, Pérez Rodríguez explicó que tanto las fosas clandestinas como los sitios de exterminio son escenarios de violencia extrema, pero con diferencias importantes: las fosas clandestinas son cavidades en la tierra donde se entierran cuerpos con el objetivo de ocultarlos, mientras que los sitios de exterminio son espacios utilizados para destruir cuerpos mediante el uso de fuego o químicos, dejando restos calcinados esparcidos en grandes extensiones de terreno.
“Aquí en San Luis Potosí, lo más común ya no son las fosas, sino los sitios donde los cuerpos son incinerados. En lugares como Valle de San Luis, por ejemplo, hemos localizado espacios donde se encuentran tambos quemados, vaciados, restos óseos calcinados… es decir, evidencia clara de que ahí se destruyeron cuerpos”, señaló.
Uno de estos recientes hallazgos ocurrió en las inmediaciones de Laguna del Mante, entre los kilómetros 36 y 39, donde se encontraron dos de estos espacios usados para el exterminio. Según la activista, esta forma de operar también se ha detectado en otras regiones como Rioverde, donde los perpetradores excavan una fosa para colocar el cuerpo y otra más para quemar prendas y objetos personales en tambos de plástico.
Pese a lo que debería ser un trabajo conjunto, Pérez Rodríguez denunció que las autoridades, en particular la fiscalía estatal, han bloqueado y limitado el trabajo del colectivo: “Cuando llegamos a un punto de búsqueda, lo primero que hacen es sacarnos. Nos mandan al otro lado del parque y ellos procesan el área. Pero las que encontraron el lugar fuimos nosotras”, afirmó. También lamentó que no se les permita tomar fotografías ni documentar los hallazgos, a pesar de ser quienes identifican y reportan los sitios.
Hasta ahora, la organización ha detectado más de 100 fosas clandestinas reales en el estado, y la cifra de sitios de exterminio podría ser aún mayor. Tan solo en la zona de Charcas, donde comenzaron acciones en marzo, ya se han detectado al menos dos puntos positivos entre una veintena por explorar.
Pérez Rodríguez también se refirió al impacto emocional de enfrentarse a esta realidad: “Es terrible. Me ha tocado acompañar a madres en el momento en que les notifican que sus hijos fueron hallados degollados o calcinados. Eso te mata por dentro”. Y agregó que, aunque ha aprendido a contenerse cuando se trata de personas desconocidas, el dolor se vuelve insoportable cuando son cercanas.
También criticó la actitud de muchos ciudadanos que justifican las desapariciones con prejuicios: “Es muy fácil decir ‘por algo se los llevaron’. Pero eso es permitir que cualquiera venga y desaparezca a cualquiera. Tenemos leyes, autoridades que deberían protegernos, pero no lo hacen”.
Aunque dijo no haber recibido amenazas ni atentados directamente en San Luis Potosí, recordó que en los primeros años de búsqueda en Tamaulipas sí fue amedrentada: “Tenía un carro rojo con quemacocos, lo conocían. Nos perseguían y nos intimidaban”.
Información. El Sol del Bajío.

