Israel vota para disolver su gobierno.

El gobierno del primer ministro israelí,  Benjamin Netanyahu, enfrenta su más grande reto político hasta el momento; la oposición partidista introdujo una moción para disolver el Parlamento y el ala ultraortodoxa de su coalición se ha sumado a la exigencia.

Por meses la oposición ha criticado en la Knesset, el Parlamento israelí, la falta de resultados del gobierno de extrema derecha de Netanyahu. El principal reclamo hacia el primer ministro y su administración es el retraso en la liberación de los rehenes capturados por el grupo terrorista Hamás y la percibida voluntad de alargar el conflicto para asegurar su supervivencia.

“Es más urgente que nunca reemplazar al gobierno de Netanyahu. Es urgente terminar esta guerra y traer de regreso a todos los rehenes. Es urgente iniciar la reconstrucción y sanar al Estado de Israel”, declaró el legislador opositor Merav Michaeli.

Pese al disgusto de meses a la administración de Netanyahu de los partidos de oposición, la moción para disolver el Parlamento solo se da en medio de las crecientes fricciones dentro de la coalición gobernante; sin el voto de los ultraortodoxos la ley que disolvería el Parlamento y obligaría a nuevas elecciones no tiene futuro.

Las facciones ultraortodoxas de la coalición gobernante han manifestado su descontento con la nueva ley de conscripción que elimina las excepciones del servicio militar obligatorio de las que gozaban los estudiantes de sus seminarios. Si bien el tema ha sido contencioso por años, el alargamiento de la guerra en Gaza lo puso de nuevo sobre la mesa, particularmente debido a las bajas sufridas por las Fuerzas Armadas y al desgaste que 18 meses de combate han provocado en las tropas.

Las fuerzas políticas que defienden las excepciones bajo el argumento de la protección al legado cultural del pueblo judío tienen poca presencia en el Parlamento, no obstante, con una mayoría de apenas ocho curules en la Knesset la coalición gobernante ha tratado de obstruir el voto y negociar que las sanciones a quienes evadan el servicio militar puedan ser pospuestas.

Aún si la oposición logra juntar los votos y pasar la moción para disolver la Knesset esto no detonaría la inmediata desbandada del Parlamento ni provocaría elecciones de emergencia. El voto del día de hoy sería el primero de cinco votaciones y audiencias en comités requeridas para formalizar la disolución de la Knesset, esos procedimientos legislativos no tienen un tiempo definido y cómo podrían realizarse en unos días también podrían tardar semanas; de lograr la mayoría de 61 votos en el Parlamento en cada una de estas etapas las elecciones se tendrían que celebrar antes del quinto mes de disuelta la Knesset.

El Partido Likud, fuerza política detrás de Netanyahu, ha criticado todo intento de remoción y apoyado al primer ministro, pues considera que los problemas políticos dentro de Israel abren oportunidades para Hamás; sin embargo, las encuestas anuncian que de celebrarse elecciones Netanyahu y su coalición perderían el poder.

Información. Reporte Índigo.

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