Frente a la crisis ambiental, los viveros urbanos emergen como una solución práctica y accesible para reforestar nuestras ciudades. En Silao, Salvador Luna Fernández, integrante del Colectivo Mezquilate, impulsa esta alternativa desde su proyecto “Cunas de Mezquite”, nacido en plena pandemia por COVID-19.
Conocido como “Chava”, Salvador decidió aportar al medio ambiente desde lo local. Tan solo en 2024 ha distribuido gratuitamente cerca de 250 árboles, que hoy crecen en zonas rurales y urbanas del municipio. Su iniciativa dio origen a las llamadas “Casas Cuna”, viveros comunitarios creados en espacios domésticos.
“En espacios pequeños, en tu casa, podemos hacer viverismo urbano. Cada familia podría generar 20 árboles al año. Si 100 casas participan, estaríamos produciendo 2 mil árboles cada año”, explica Salvador.
La propuesta es sencilla pero poderosa: hacer mucho con poco. Aunque Silao tiene una fuerte producción de plantas ornamentales, la propagación de árboles nativos y endémicos era casi nula. Por eso, el proyecto apuesta por dividir patios y azoteas para cultivar especies del ecosistema local.
“Nos decimos campesinos sin tierra. Pero al entender que con lo poco que tenemos podemos generar vida, empezamos a propagar”, señala.
Usando materiales locales como arena, tierra negra y composta casera hecha con estiércol y cáscara de coco, Salvador sigue los principios de la permacultura, maximizando recursos del entorno sin dañarlo.
Entre las especies que ya han sido entregadas se encuentran colorín, mezquite, palo blanco, pochote, zapote blanco y guanábana.
Para sumarse al proyecto, basta con contar con un espacio de al menos 2×2 metros, sol durante todo el día y acceso al agua. Quienes participan firman una carta responsiva donde se comprometen a cuidar los árboles durante 14 meses, hasta que puedan ser trasplantados.
“Cunas de Mezquite” demuestra que reforestar también puede empezar en casa.
Información. Periódico Correo.

