Donald Trump, presidente de Estados Unidos, estará por tres países de Oriente Medio, lo que representa su primera salida al exterior desde que regresó a la Casa Blanca.
Arabia Saudita, Qatar y Emiratos Árabes Unidos, son los primeros destinos del presidente, sin contar su salida a Roma para el funeral del papa Francisco.
En Arabia Saudita, donde Trump arribó el martes, el republicano consiguió un trato de 600 mil millones de dólares en contratos durante los próximos cuatro años. Según la Casa Blanca, el trato equipará acceso a minerales críticos a la seguridad energética, un pacto de defensa con valor de 142 mil millones y un compromiso saudí para comprar semiconductores avanzados para el desarrollo de infraestructura de inteligencia artificial, según el diario británico Financial Times.
El anuncio se dio tras la reunión entre Trump y Mohamed bin Salmán, príncipe heredero saudí, luego de una ceremonia de bienvenida en el aeropuerto y en el pabellón real con alfombras rojas.
En un mensaje a la prensa, el republicano advirtió que, junto a Arabia Saudita, Washington trabajará en los próximos meses en la segunda fase del convenio para completar más acuerdos y subir el contrato a un billón de dólares.
En Emiratos Árabes Unidos, se prevé que el presidente también firme un convenio económico, esta vez por por 1.4 billones de dólares en contratos de 10 años.
Por otro lado, en Qatar, además de entregarle a Trump un avión con valor de 400 millones de dólares como regalo, se firmó un nuevo acuerdo de 1.2 billones de dólares, con lo que, según el presidente, se promete impulsar el empleo y la innovación en Estados Unidos.
Con contratos millonarios, no puede esconderse más que el objetivo de Trump en países de Oriente Medio es lo económico.
En marzo pasado, Trump dejó claro que cerrar negocios económicos con los países árabes ricos era una prioridad, expresando que la decisión se tomó después de que le prometieran «cientos de miles de millones de dólares».
Viaje a Oriente Medio, la ayuda económica para Trump
Con los contratos millonarios que el presidente Trump firmó en Oriente Medio, es como el republicano podrá enfrentar las consecuencias económicas de sus próximos primeros 100 días al mando de Estados Unidos, así lo asegura el doctor Roberto Carlos Hernández López, académico de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán de la UNAM.
Según explica el académico, el viaje de Trump a Oriente Medio también coincide con su promesa inicial de que cambiaría a su país en los primeros 100 días y hasta ahora no ha cumplido.
“Desde 1994 la economía estadounidense no había tenido un déficit comercial tan alto como el que tiene en estos momentos, y eso le pega directamente a Trump (…) Aunque el objetivo de la aplicación de aranceles era disminuir ese déficit comercial, es innegable que su estrategia no le ha salido como esperaba, eso explica la decisión del presidente de este primer viaje a países del golfo: busca el tiempo y los recursos perdidos”, afirma Hernández López.
Desde que Trump tomó posesión en enero a mayo, el PIB de Estados Unidos se contrajo 0.1 por ciento respecto al trimestre previo, comprobando la crisis económica que se vive bajo su gobierno. Además, la Reserva Federal revisó a la baja su previsión de crecimiento económico para 2025, reduciéndose de 2.1 por ciento a 1.7.
Además de los beneficios económicos que traen consigo los viajes de Trump, el doctor Hernández López asegura que también hay un cálculo geopolítico.
“(Con el viaje a Oriente Medio), Donald Trump está atendiendo esta parte de la agenda que es muy importante para Estados Unidos, que es que la ciudadanía estadounidense estaba sintiendo que no estaba cumpliendo con las promesas no sólo económicas sino geopolíticas, por lo que parece que el presidente está atendiendo a estos señalamientos del grueso de la sociedad: hacer presencia de su país en países del golfo”, afirma.
¿Por qué Trump no viajó a México o Canadá?
Con Trump en Oriente Medio, el presidente sale de la costumbre de que un mandatario visite países socios de Occidente como su primer viaje al frente de la Casa Blanca.
Como ocurrió en su primer cuatrienio, Trump volvió a elegir a Arabia Saudita como su primer destino, lo que lo diferencia más de sus antecesores.
En las últimas tres décadas, ningún presidente, hasta Trump, eligió países de Oriente Medio como primer destino. Bill Clinton, por ejemplo, hizo su primer viaje a Canadá, Japón y Corea del Sur; George W. Bush, a México, Canadá y España; Barack Obama, a Canadá, Reino Unido y Francia; y Joe Biden a Reino Unido, Bélgica y Suiza.
Al respecto, el doctor Hernandez López afirma que la visita de Trump a países del golfo confirma el distanciamiento abierto con Europa, así como con México y Canadá.
“Hacia México y Canadá ha tenido un trato muy poco amistoso, no nos tiene ninguna consideración. Creo que tanto México como Canadá han seguido una política que es más bien reactiva que propone disminuir o mitigar los efectos de las políticas de Trump”, dice el académico.
Información. Reporte Índigo.

