Ucrania y Rusia entrarán en negociaciones gracias a la presión europea.

Por primera vez en tres años, el próximo 15 de mayo Ucrania y Rusia negociarán cara a cara una solución a la guerra que ha envuelto una cuarta parte del territorio ucraniano.

La propuesta de un diálogo mediado por Turquía llega después de que los aliados occidentales de Kiev amenazaran a Rusia con nuevas sanciones.

Mientras que para el presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, la reunión en Estambul es contingente a un cese al fuego que de espacio para el diálogo, Moscú considera inaceptable la presión ejercida por Kiev y dejó en claro que las negociaciones en la capital turca no están sujetas a ninguna condición.

De acuerdo con el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, el presidente Vladimir Putin se aproxima a las negociaciones en Turquía no con la intención de negociar una paz que permita el reposicionamiento de las tropas ucranianas sino un acuerdo que elimine las causas del conflicto; el percibido avance de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) hacia la frontera rusa.

Durante la conferencia de prensa donde se anunció el diálogo, el líder del Kremlin apuntó que si bien Rusia está abierto a un cese al fuego como parte de las negociaciones, esta tregua no puede permitir el reabastecimiento o reacomodo de las tropas ucranianas; sin embargo, mientras las negociaciones se aproximan Rusia continúa su operación en Ucrania.

El presidente Zelensky denunció en redes sociales que la oferta de una tregua temporal no había causado un respuesta rusa y durante las primeras horas de este lunes los bombardeos y ataques de artillería rusos continuaban cayendo sobre posiciones ucranianas. No obstante que el mandatario ucraniano prometió una respuesta proporcional a los ataques rusos en caso de no materializarse una paz temporal, la amenaza de nuevas sanciones económicas fue la herramienta que llevó a Rusia a la mesa de negociaciones.

Mientras el Kremlin tilda el ultimátum europeo como un lenguaje inaceptable en las relaciones internacionales, “no se puede usar esa retórica con Rusia” declaró Peskov, la reunión de los líderes de Alemania, Reino Unido, Francia y Polonia con Zelensky parece haber sido clave para la reunión en la capital turca.

El pasado 10 de mayo, los líderes europeos afirmaron contar con el respaldo estadounidense para una nueva ola de sanciones contra la economía rusa en caso de que Moscú no iniciara un cese al fuego este lunes; la Comisión Europea acusó de recibido la petición y anunció que se trabaja en el decimoséptimo paquete de sanciones contra el sector energético ruso, así como medidas adicionales contra su sector financiero.

En opinión de la doctora Ana Luisa Trujillo, especialista en política y seguridad europea del Centro de Relaciones Internacionales de la UNAM, de implementarse las sanciones anunciadas por los europeos estas tendrían efectos en sus propias economías y las consecuencias en Rusia podrían no ser tan letales como ellos piensan.

“Las sanciones que se han impulsado buscan afectar la economía rusa, pero también es verdad que dificultan el desarrollo económico de Europa. Es difícil anticipar el efecto que tendrán estas sanciones, hasta ahora llevan ya varios paquetes de sanciones y no ha sido tan claro su impacto en Rusia, si bien es cierto que su economía ha sufrido en ciertos sectores la realidad es que no han sido suficiente para detener las acciones rusas”, comenta la especialista.

Las condiciones rusas para las negociaciones en Turquía 

Para la prensa estatal rusa, el ultimátum de los países europeos se da por un entendimiento erróneo de las capacidades de combate ucranianas; una concepción que debe ser corregida durante las negociaciones en Estambul.

Más de tres años después del inicio del conflicto, Rusia controla un 20 por ciento del territorio ucraniano y, aunque el avance fue menor al esperado en los primeros días de la operación militar, consolida un frente al que las contraofensivas ucranianas no han tenido éxito en meses. La posición moscovita sobre el enemigo les permite buscar construir un acuerdo con base en las propuestas hechas tan solo días después de la invasión.

Las exigencias rusas hechas en 2022 preparaban a Ucrania para funcionar como un Estado tapón entre Occidente y Rusia. Con una neutralidad garantizada por ley, sin la posibilidad de unirse a la OTAN o de albergar tropas extranjeras en su territorio y reconociendo las nuevas fronteras rusas, que  reconocerían los territorios conquistados durante el conflicto, Ucrania recibiría a cambio garantías de seguridad rusas que evitarían una nueva incursión militar.

La doctora Trujillo adelanta que tres años después de las primeras negociaciones la posición de ambos países no favorece una negociación sencilla y apunta la necesidad de incorporar a otros actores para lograr un acuerdo duradero.

“Estamos en un lugar tan incierto como al principio, ni siquiera sabemos si Putin acudirá personalmente a la cita, aunque lo razonable sería pensar que sí porque el interés de Rusia finalmente implica un costo y los territorios que necesita Rusia ya están bajo su dominio (…) Creo también que las negociaciones no van a ser sencillas, va a ser difícil llegar a un acuerdo de paz porque los puntos propuestos por Rusia, principalmente conservar los territorios, no están en las concesiones  que pueda considerar Zelensky. Y aunque la paz tiene que considerar a ellos dos, también tendría que estar sostenida por otros actores, como Estados Unidos y la Unión Europea”, comenta la académica.

Mientras que Europa no tiene posibilidad de intervenir en la reunión de Estambul, el presidente estadounidense anunció su deseo de participar en las negociaciones si estas tienen posibilidad de alcanzar un acuerdo.

La prensa rusa señala la ambivalencia del gobierno estadounidense de Donald Trump al negarse a mantener el mismo compromiso militar en Ucrania que su antecesor pero sin aceptar la pérdida de un recurso estratégico; en esa veta, la profesora Trujillo comenta que la necesidad de Trump por lograr una paz a toda costa  manifiesta la tendencia aislacionista de Estados Unidos y beneficia a Vladimir Putin.

Información. Reporte Índigo.

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