El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió la mañana de hoy a su contraparte salvadoreña, Nayib Bukele, en medio de controversias por el papel que juega el sistema penitenciario de El Salvador en las deportaciones realizadas por la Casa Blanca pese a protestas del poder judicial.
La reunión entre los dos presidentes se enfocó en aumentar los lazos de cooperación entre El Salvador y Estados Unidos en materias de seguridad y migración, así como en la política arancelaria de Washington.
Durante su visita, Bukele felicitó a su contraparte estadounidense por sus políticas fronterizas y ofreció la ayuda de El Salvador con lo que denominó “un problema de terrorismo”, en referencia a la clasificación de grupos criminales como organizaciones terroristas extranjeras hecha por Trump al inicio de su administración.
En la Oficina Oval, Trump y miembros de su gabinete elogiaron la actuación del mandatario salvadoreño en materia de seguridad y agradecieron su cooperación al permitir el arribo de migrantes a sus centros penitenciarios.
Durante las últimas semanas, la administración republicana ha deportado a cientos de migrantes a prisiones de máxima seguridad en El Salvador por considerarlos “peligrosos”, pese a órdenes judiciales que impedían su traslado sin haber sido presentados ante una autoridad judicial.
La cooperación entre el gobierno de Bukele y la administración Trump ha visto a más de 200 migrantes venezolanos trasladados a una prisión de máxima seguridad a las afueras de la capital salvadoreña.
El Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) cuenta con una capacidad para 40 mil prisioneros y el gobierno estadounidense pagará seis millones de dólares por albergar ciudadanos extranjeros enviados desde la Unión Americana. Con la reunión bilateral, Trump abrió la posibilidad de no sólo expandir el programa sino enviar a ciudadanos estadounidenses a prisiones extranjeras.
“Me gustaría ir más allá, le he dicho a Pam (Bondi). No sé cuales sean las leyes y obviamente tenemos que respetar las leyes, pero también tenemos criminales criados aquí que empujan a gente al metro, que golpean a ancianas con bates de béisbol cuando no están mirando; monstruos absolutos. Me gustaría incluirlos en el grupo de personas que saquemos del país”, dijo Trump.
La cooperación entre la Casa Blanca y el gobierno de Bukele ha provocado críticas no solo por las violaciones de derechos humanos reportadas en las prisiones salvadoreñas, que actualmente albergan a 109 mil reclusos, sino por el desaseo con el que la administración Trump llevó a cabo el proceso.
Uno de los casos más emblemáticos de esta cooperación ha sido la deportación y encarcelamiento de Kilmar Abrego García, quien llegó a Estados Unidos en 2011 huyendo de El Salvador por presiones de grupos criminales.
Mientras trabajaba como jornalero, en 2019 fue acusado de pertenecer a la Mara Salvatrucha y, pese a haber probado su inocencia en ese entonces y obtener un permiso de trabajo que lo protegía de la deportación a razón de las amenazas contra su vida, Abrego García fue envíado a El Salvador por error.
Desde la Oficina Oval, y pese a una orden judicial que ordena su traslado a Estados Unidos, tanto la administración Trump como el gobierno de Bukele negaron la posibilidad de enviar de regreso a Kilmar a la Unión Americana.
Información. Reporte Índigo.

