Myanmar, entre muertos por terremoto, pobreza y violaciones de la junta militar.

Myanmar está lejos de recuperarse tras el terremoto de magnitud 7.7 que dejó en ruinas al país.

A cuatro días del terremoto, el país liderado por militares vive sin más de dos mil personas a consecuencia del incidente natural y casi 300 desaparecidos; un panorama que la sociedad debe afrontar en medio de una crisis de pobreza y violencia.

Pobreza de Myanmar en aumento

El año pasado, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) dio a conocer a través de un informe que en Myanmar la clase media se había reducido en un 50 por ciento en los últimos tres años, junto con un aumento de la pobreza.

«El 76 por ciento de la población vive por debajo o peligrosamente cerca de un nivel de subsistencia, y las tasas de pobreza casi se han duplicado, pasando del 24.8% en 2017 al 49.7% en 2023, mientras que la inversión extranjera directa se ha desplomado», se lee en el informe «Pobreza y economía doméstica en Myanmar: La desaparición de una clase media».

El país asiático se ha sumido en una catástrofe humanitaria y de derechos humanos desde el golpe militar de febrero de 2021, así lo asegura Human Right Watch.

En su portal oficial, la organización humanitaria detalla que de parte de la junta militar solo ha habido abusos generalizados y sistemáticos, incluyendo detenciones arbitrarias, tortura, ejecuciones extrajudiciales y ataques indiscriminados contra civiles, los cuales constituyen crímenes de lesa humanidad y de guerra.

Si bien algunos países han impuesto sanciones específicas, Human Right Watch especifica que la respuesta internacional a la crisis no ha ejercido la presión suficiente sobre el ejército de Myanmar para que ponga fin a sus abusos.

Es con ese panorama que el país asiático vive las consecuencias del terremoto, por el cual se declaró una semana de luto nacional.

Junta militar continúa con ataques aéreos 

Pese a las consecuencias que dejó el sismo en el país, la junta militar de Myanmar demuestra tener otras prioridades, como continuar con su campaña de ataques aéreos.

Según declaró un grupo rebelde a la agencia AFP, sus combatientes murieron en un ataque aéreo poco después del terremoto.

El Ejército Popular de Liberación de Danu, un grupo armado de minoría étnica activo en el estado norteño de Shan, confirmó que cinco aviones militares atacaron su base en el municipio de Nawnghkio, matando a siete combatientes.

“Nuestros soldados intentaron entrar en los búnkeres al oír el sonido de los aviones, pero una bomba de gran potencia impactó en un búnker, donde cinco mujeres soldados murieron en el acto”, aseguró un miembro del grupo armado bajo condición de anonimato.

Los ataques demuestran el nulo interés del ejército de Myanmar en abandonar su lucha contra grupos de combatientes antigolpistas y grupos armados de minorías étnicas.

La maestra Natalia Rivera Ángel, investigadora del área Asia-Pacífico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM, menciona que si bien la junta militar había decidido parar los bombardeos contra los opositores durante dos semanas, sus últimos ataques hacen que la situación del país sea delicada por toda la gente que recién se recupera del terremoto.

«Pareciera que el gobierno (militar) trata de tener cierta ventaja contra la oposición con  estos ataques, pero creo que en lugar de ganar puntos, puede más bien ir en detrimento su posición», dice.

Ayuda del extranjero, utilizada por junta militar

Otro punto a analizar en torno a la junta militar es su actuar frente a la ayuda que provendrá del extranjero para solventar los desastres del terremoto, pues los uniformados pueden utilizar el apoyo económico para beneficiarse a sí mismos.

Para la investigadora de la UNAM, lo ideal es que los recursos del extranjero lleguen directo a la población y no sean triangulados por el gobierno militar, porque se interpretaría como una especie de juego político.

«Hay que prestar atención en cómo se van a manejar los recursos y quiénes los van a manejar, porque la junta militar podría usarlos a cambio de votos, lo que sería lamentable (…) Lo importante sería que el gobierno se concentrara en el rescate de los desaparecidos, pensar en una especie de apoyos a quienes perdieron su patrimonio y asegurar la atención médica», sostiene.

Un día después del sismo, la Organización de las Naciones Unidas advirtió sobre una «grave escasez» de suministros médicos en las zonas afectadas de Myanmar, pues los equipos de rescate carecían de kits de traumatología, bolsas de sangre y otros medicamentos esenciales.

Bajo ese panorama, la Organización Mundial de la Salud informó del envío urgente de unas tres toneladas de suministros médicos a los hospitales de Mandalay y de Naypyidaw, la capital. 

Información. Reporte Índigo.

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