India busca alianza comercial con la Unión Europea frente a aranceles de EU.

La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca dinamitó los entendimientos del comercio internacional, y en respuesta líderes internacionales buscan consolidar sus alianzas y dejar de ver al mercado estadounidense como el principal premio. India y la Unión Europea ya comenzaron un acuerdo comercial de 10 años.

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, de la mano de Narendra Modi, primer ministro indio, ordenaron retomar las negociaciones, suspendidas en 2021, para concluir un Tratado de Libre Comercio para finales de año. De acuerdo con el mandatario indio, la cooperación entre la Unión Europea y Nueva Delhi es natural por su convicción compartida en valores democráticos.

Si bien un Tratado de Libre Comercio entre la quinta economía más grande del planeta y la Unión Europea sería considerado el mayor acuerdo comercial del mundo, Von der Leyen afirmó que ambos “corren el riesgo de perder en un mundo de esferas de influencia y aislacionismo”, pero también pueden ganar “en un mundo de cooperación y trabajo conjunto”.

Aunque ambos líderes afirman su voluntad de generar un acuerdo que dé comienzo a “una nueva era”, como la denominó Von der Leyen, las negociaciones entre los dos bloques han llegado a impases previamente.

Después de ocho años de negociaciones, en 2021 el diálogo se cortó después de que India no cediera en los aranceles del 100 por ciento en autos europeos, vinos, licores y otros productos de lujo; por su parte, la Unión Europea, no consintió expandir los visados de trabajo para profesionales indios.

Según el primer ministro indio, el acuerdo sobre la mesa impulsa la cooperación bilateral no solo en materia comercial sino también en inversiones financieras, tecnológicas, de agricultura, preparación laboral y movilidad. De lograr el entendimiento en ellas, la asociación entre Nueva Delhi y Bruselas abriría un mercado de consumo y trabajo mutuamente beneficioso.

Pese al entusiasmo bilateral, la fragilidad de las negociaciones queda en evidencia no solo en las múltiples regulaciones europeas que India tendrá que sortear, sin mencionar las disputas al interior del organismo supranacional europeo, sino en las cambiantes aguas de la geopolítica.

En opinión del doctor Jacobo Silva, integrante del grupo académico del Programa Universitario de Estudios sobre Asía y África (PUEAA) de la UNAM, más allá de los intereses económicos, el intento de alineación de India con Estados Unidos y su relación integral con Rusia podrían poner en riesgo la negociación con la Unión Europea.

“Hay barreras más bien del tipo geopolítico. Con la visita del primer ministro Modi a la Casa Blanca, (el 13 de febrero) fue a negociar un tratado comercial para reducir aranceles; incluso actualmente está el ministro de Industria y Comercio en Washington para intentar encontrar salidas a esa negociación; es decir, que India está buscando mantener el mercado estadounidense sin aranceles o con aranceles reducidos.

“India está apostando a negociar con Estados Unidos, pero eso desincentiva las negociaciones con Europa, más aún, tiene una relación estratégica con Rusia, y antes con la Unión Soviética; si Moscú y Washington parecen llevarse mejor, y Rusia y la Unión Europea están enfrentado, es posible que India prefiera de forma muy pragmática alejarse un poco de Europa sin la presión de Estados Unidos sobre Rusia”, anota el académico.

Las pérdidas económicas de la India por los aranceles estadounidenses

La presión en Bruselas y Nueva Delhi por encontrar salida para sus exportaciones se da en un panorama complicado en el que Estados Unidos, aún el principal mercado de consumo, impuso aranceles recíprocos a diferentes países del mundo.

Con estimaciones que indican que los impuestos estadounidenses generarían siete mil millones de dólares en pérdidas y planes de avanzar la economía hasta convertirla en la tercera más grande del mundo, oficiales dentro del gobierno de Modi han citado las políticas trumpistas como el motivo para revisar y reformar su política comercial e industrial.

Con un déficit comercial de más de 87 mil millones de dólares, los intentos indios por llegar a acuerdos comerciales se dan mientras el gobierno reconoce la poca competitividad de sus exportaciones y el “desalentador” panorama que enfrenta la meta de crecimiento.

Según el ministro de Industria y Comercio, Piyush Goyal, mientras las exportaciones indias han crecido a un ritmo de 5.2 por ciento anual, para llegar al objetivo de dos billones en 2030 el crecimiento debería ser del 14.4  por ciento anual.

Al respecto, el doctor Silva señala que si bien las exportaciones industriales indias no son las más pujantes, los servicios son el sector con más proyección internacional del país y no sería afectado por las políticas proteccionistas de Trump.

“India está sumamente integrada a ciertas cadenas de valor global, el país se conoce más por su sector servicios, que es donde más cae el peso del PIB y de sus exportaciones, aunque no es el que más gente emplea; pese a ello, las exportaciones industriales sí son un sector de importancia.

“Los servicios pueden ser intangibles, como los trabajos legales y financieros, y se ha dicho que ese rubro no salga perjudicado en los aranceles, sino todo lo contrario, hay que recordar que el objetivo de Estados Unidos es impulsar la participación hacia dentro y utiliza los aranceles para reactivar diferentes industrias y los proveedores de servicios indios podrían encontrar nuevas oportunidades”, finaliza el académico.

Información. Reporte Índigo.

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