Vladimir Putin y Donald Trump buscan finalizar la guerra en Ucrania, sin tomar en cuenta a Ucrania.

Casi tres años de guerra en Ucrania podrían terminar si las negociaciones entre el presidente ruso, Vladimir Putin, y su contraparte estadounidense, Donald Trump, logran alcanzar un acuerdo que beneficie a ambas potencias. 

Fue con la liberación de Marc Fogel, un maestro de historia estadounidense detenido en Rusia en 2021, lo que marcó el inicio de un intercambio de prisioneros entre la Unión Americana y el Kremlin, y mostró una buena voluntad entre el régimen de Putin y el gobierno de Trump.

El acercamiento entre Rusia y Estados Unidos dio paso a una llamada entre los dirigentes en la que acordaron comenzar las negociaciones para finalizar el conflicto en Ucrania. Por su parte, Volodimir Zelensky sostuvo una conversación telefónica con Trump en la que fue informado sobre el acercamiento con el Kremlin.

En opinión del internacionalista Genaro Beristain, especialista en Seguridad Internacional y profesor de la Universidad Anáhuac, las negociaciones del cese a la guerra significan grandes ganancias para las dos potencias militares y, a la par, dejan a Ucrania como “el gran perdedor del conflicto”.

“Desde la visión de Donald Trump, ya no hay negocio en la guerra, lo que quiere asegurar es el acceso a las tierras raras ucranianas a cambio de toda la ayuda económica y militar que ha invertido en Ucrania, y está en posición de exigir a Zelensky. Para Rusia, que busca garantías de que Ucrania no entrará a la OTAN, su posición es no permitir la congelación del conflicto, y va a exigir mucho más de lo que ha conseguido con su ofensiva, quizá incluso bloquear la salida al mar a Kiev.  Ucrania va a perder no solo territorio sino también recursos estratégicos”, declara el especialista.

El nuevo escenario europeo 

Para Trump, el diálogo con Moscú no solo es una victoria internacional que pone fin a “una guerra que nunca debió suceder”, sino que representa una victoria doméstica, pues muestra a su base electoral que la política “America First” se sigue a toda costa. 

Pese a ello, críticos de su administración resaltan que al abandonar a sus aliados europeos, el presidente manda un mensaje al resto del mundo que debilita la posición estadounidense en regiones estratégicas. 

Para el profesor Beristain, las prioridades de Trump no se encuentran en Europa sino en contra de una potencia asiática cuya poderío económico preocupa a Estados Unidos y su visión unipolar del mundo. 

“Donald Trump tiene otra visión del mundo muy diferente a la de la administración pasada, para él la amenaza no es Rusia sino China y quiere solucionar el conflicto en Ucrania para poder enfocar a su país en lo que viene: un conflicto comercial con China. China es el principal país exportador de tierras raras utilizadas en los semiconductores que necesita toda la tecnología, estos minerales se encuentran en Groenlandia y en Ucrania, por eso es que necesita un fin rápido al conflicto y que los europeos se encarguen de la contención de Rusia mientras ellos se enfocan en la guerra comercial con China”, asegura el académico.

Si bien Trump ve las negociaciones como el fin de los compromisos que arrastran a su país, sus aliados europeos observan sus acciones con preocupación. Ayer, en una reunión de la OTAN en Bruselas, los secretarios de Defensa de varios países hicieron públicas sus exigencias de ser incluidos en la negociación que Estados Unidos, principal contribuyente de la alianza militar, lleve a cabo con Rusia. 

Mientras Estados Unidos y Rusia hacen a un lado a Zelensky en las negociaciones que decidirán el destino de su país, el presidente ucraniano continúa en contacto con sus aliados europeos, a quienes asegura que sin garantías de seguridad para su nación no se puede alcanzar una paz duradera. 

“Hemos visto declaraciones de Putin que niegan la interlocución con Zelensky porque no lo consideran presidente de Ucrania, debido a que venció su mandato; entonces, Ucrania solo puede entablar negociaciones con Rusia en medida que sustituyan a Zelensky o que negocien a través de la Cámara de Representantes. Ahí vemos la parte irónica: convencieron a Zelensky de montar la lucha contra Rusia y ahora para resolver el conflicto él tendrá que salir de la ecuación”, finaliza el profesor Beristain.

Información. Reporte Índigo.

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