La mayor parte de su vida, Arturo Solís Arellano la ha dedicado a su pasión: la música. Sin embargo, lamentó que este oficio, que brinda alegría a las personas, se ha vuelto riesgoso, al punto de temer aceptar presentaciones debido a la violencia. Junto a sus compañeros de una agrupación musical, sufrió el robo de aproximadamente 10 mil pesos, presuntamente por parte de supuestos elementos de la Guardia Nacional.
Este 22 de noviembre, los músicos celebran a su santa patrona, Santa Cecilia, entre acordes musicales.
Arturo Solís Arellano heredó el amor por la música de su padre y su abuelo paterno. A los 10 años comenzó a tocar sus primeros instrumentos y, junto a sus dos hermanos, ensayaba melodías. Desde entonces, la música ha sido su compañera. Ha colaborado con varias agrupaciones como las bandas Trancazo, Traviesa, Interrogación y, actualmente, Intacto. Solo interrumpió su trayectoria por tres años debido a la pandemia de coronavirus.
Arturo nunca imaginó que su oficio, asociado a brindar alegrías en fiestas, convivios y serenatas, se volvería peligroso. Ahora, debido a la violencia, deben analizar cuidadosamente la ubicación y las condiciones de los lugares donde les solicitan sus servicios.
“La verdad es que sí, tengo miedo, porque como están las cosas ahorita, vamos con miedo. Ya no se sabe… Veníamos de un trabajo ya tarde, eran como las dos de la madrugada, y supuestamente los de la Guardia Nacional nos pararon para revisarnos, pero nos despojaron de nuestras pertenencias”, recordó Arturo Solís.
Con su acordeón, Arturo compartió que, hace poco más de dos años, junto a sus compañeros de una agrupación musical, terminaron una presentación y circulaban por el bulevar Solidaridad, cerca de la Mega Bandera. En ese lugar, presuntos elementos de la Guardia Nacional instalaron un filtro de revisión. Les marcaron el alto y les informaron que serían revisados. En cuestión de minutos y sin motivo alguno, los despojaron de aproximadamente 10 mil pesos.
Pese a los sucesos violentos que han afectado a algunos de sus compañeros músicos, Arturo anhela que sus hijos continúen con la tradición musical.
“Mi deseo era que mis hijos siguieran mis pasos, pero se acomodaron en sus trabajos. Les gusta la música, pero ya no continuaron. En el caso de mis hijas mujeres, ahorita sería un poco difícil, peligroso”, expresó Arturo.
Información. Periódico Correo.

