La presa de la comunidad Copales, que se destruyó en 2021 cuando se reportaron agrietamientos en el suelo, posiblemente ocasionados por un asentamiento del terreno, ya no fue reconstruida y es probable que la infraestructura no se reemplace debido al fenómeno geológico que ocurre en este lugar.
En esta comunidad, en octubre de 2021 se reportaron al menos 30 temblores en el suelo, antecedidos de fuertes estruendos, ocasionaron asentamientos en el suelo que derivaron en grietas, algunas de las cuales afectaron el bordo de la presa que rápidamente perdió el agua que almacenaba y que era utilizada para el riego agrícola.
Casi 250 habitantes de la comunidad Copales abandonaron sus hogares, ante la presencia de estruendos y pequeños sismos que cimbraron la comunidad, en pocas horas.
En un solo día, fueron reportados 300 movimientos telúricos que causaron pánico en la población del lugar. Bajo recomendación de la dirección municipal de Protección Civil, decidieron dejar sus casas.
Derivado de esta situación, el Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED) inició una investigación sobre el fenómeno que se registró en la comunidad de Copales, en donde, dentro de las recomendaciones emitidas fue la no reconstrucción de la presa de la localidad.
El vaso captador de agua funcionaba como regulador de las corrientes de agua que se registran durante la temporada de lluvia en la Sierra de Huanímaro y que puede impactar en comunidades situadas aguas abajo como La Lobera y La Granja.
Durante esta temporada de lluvias se registraron algunas inundaciones en dichas localidades rurales, sin embargo y hasta este momento, las autoridades de Protección Civil no han relacionado el tema con la falta de la presa en Copales.
Por el momento, el impacto negativo por la no reconstrucción de la infraestructura se generará directamente en el campo, pues el agua que almacenaba era utilizada para fines agrícolas y ganaderos, en la zona.
Información. Periódico Correo.

