Sillas de ruedas, una realidad ignorada en Irapuato entre baches y rampas malhechas.

Para don José, todos los días son un verdadero desafío; las calles de Irapuato no están hechas para las personas en sillas de ruedas, para quiénes cada bache, cada rampa mal hecha y el mismo desgaste de los pavimentos es un reto que tienen que vencer para poder sentirse libres e independientes.

Desde hace casi doce años, don José colabora en el Centro Paralímpico Municipal en donde aprendió a convivir y a enseñar a usar la silla de rueda a sus demás compañeros, como Rubén, quien perdió la movilidad de sus piernas en un accidente, y que saben lo difícil que es salir todos los días a las calles.

Rubén y don José mostraron a Correo como es transitar por algunas calles de Irapuato en el primer cuadro de la ciudad, en donde desde la administración de Sixto Zetina Soto comenzó la colocación de rampas, pero no todas quedaron bien, con la inclinación y con las medidas correspondientes, por lo que salen a recorrer la ciudad para identificar aquellos puntos que se necesitan intervenir por el Municipio para una verdadera accesibilidad y movilidad.

“Para nosotros es difícil pero también para otras personas como los adultos mayores, las personas con debilidad visual, las rampas, los topes que estén accesibles y lo que vamos ocupando, todo se gasta y no están bien siempre por eso buscamos que se nos haga la vida más fácil. Sí ven que sudamos, porque si alguno no está bien si nos cuesta un poco de trabajo”, comentó Rubén.

Y es que ellos practican constantemente, pero hay otras personas que no tienen esa práctica e incluso cuando van con algún familiar, es difícil subir y bajar las banquetas, sobretodo también porque no todas las personas tienen acceso a una silla deportiva, y tienen sillas clínicas que son más anchas, tienen menos movilidad, entre otros aspectos.

Su labor, la consideraron como una forma de ayudar a los demás, porque ellos ya tuvieron la oportunidad de ser escuchados y apoyar al Centro Paralímpico Municipal, pero hay muchas personas que no han encontrado la ruta para pedir a ayuda, por lo que la poca información y su experiencia la quieren plasmar en una mejora en la ciudad.

Don José agradeció que esta administración los tome en cuenta y que escuchen cuando señalan una rampa mal hecha, una calle con baches, un tope mal colocado, pues aunque para la mayoría de la gente solo tiene que dar un salto, un cambiarse de banqueta en cualquier momento, ellos no, ellos tienen que hacer ‘malabares’ con sus sillas de rueda para poder llegar a su destino, esforzándose el doble,  tardando lo doble, pero con las ganas inquebrantables de ser libres e independientes.

Información. Periódico Correo.

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