El gobierno municipal de Pénjamo, apoyado por maquinaria de la Secretaría de Desarrollo Agroalimentario y Rural del Gobierno del Estado, ha reparado y dejado totalmente listas las tres presas de Pénjamo y que habían colapsado a consecuencia de las inundaciones durante el 2021.
Sin embargo, estos embalses aún lucen secos ante la falta de lluvias este año. No se llenaron en el 2022 y los campesinos temen que el nivel del agua sea muy bajo también en este 2023.
Las presas se encuentran ubicadas en las comunidades Pochote de Morales, San Carlos y Rancho Seco Barajas. De ellas dependen más de 100 hectáreas de terrenos de cultivo que producen maíz, sorgo y trigo, para el consumo humano o para generar alimento para el ganado.
Debido a las abundantes lluvias que se registraron durante el 2021, esas presas colapsaron y sus bordos quedaron prácticamente inservibles, por lo que tuvieron que ser reconstruidos de nuevo. El gobierno municipal realizó las gestiones necesarias ante el gobierno del Estado para poder concretar un apoyo de maquinaria, con la finalidad de reconstruir los bordes de los embalses y evitar paralizar al sector agrícola.
Sin embargo, y a pesar de que las presas se encuentran totalmente funcionales desde el 2022, estos sitios permanecen con un nivel muy bajo de agua y prácticamente están secos. Los productores agrícolas que dependen de ellas han manifestado su preocupación, pues temen que las lluvias en ese 2023 también sean escasas y no tengan la suficiente agua para garantizar la producción de sus tierras.
“En el 2022 nos llovió poco y las presas no se alcanzaron a llenar. En este 2023 esperábamos que julio fuera un año llovedor, porque así se pronosticaba, pero no ha sido así. Apenas han caído cuatro lluvias que no dejaron grandes reservas de agua. No sé qué vamos a hacer si no tenemos agua para nuestras tierras”, señaló Fernando Mendoza, productor agrícola y habitante de la comunidad Rancho Seco de Barajas.
Información. Periódico Correo.

