Charrería, canto y baile: José Luis y Alma Rosa rompen el estereotipo del adulto mayor en Salamanca.

José Luis Ortega García tiene 69 años de edad, es jubilado y actualmente aprende carpintería, aunque a la par practica el baile, la cantada y las suertes con la soga charra, lo que lo ha llevado a participar a dúo con su esposa, Alma Rosa Tello Marín, de 67 años, en eventos artísticos, culturales, sociales, públicos y políticos.

Estos intereses los han desarrollado desde que José Luis acudió al gerontológico, desde donde es invitado a participar en las actividades de los adultos mayores, porque pese a haber sido intervenido quirúrgicamente del corazón hace tres años, nada lo detiene y considera que la edad no es más de un número.

Don José Luis recuerda con cariño al florear la soga, que viene de familia de a caballo, por eso desde niño está relacionado con la charrería y se le nota al portar con gallardía el traje charro que acompaña con el tradicional sombrero.

“Mis tíos, mis hermanos fueron charros, soy el más chico de ocho hermanos, cuatro ya se adelantaron y los demás aquí seguimos; en mi caso encontré en el gerontológico junto con mi esposa para ocuparnos, y de ahí nos invitan a los eventos», afirmó.

«Antes charreaba, pero a raíz de la cirugía de corazón me lo prohibieron, no puedo montar, ni nada; pero me echo una floreadita”, contó a Periódico Correo.

Del baile regional mexicano que ejecuta con magistral coordinación con su esposa, dice “la música la traigo por dentro porque desde chico tomé clases en el lienzo, con la maestra Toña Prieto; porque después de una charreada, bailábamos el jarabe tapatío, aprendimos a bailar y no se me ha olvidado”.

En el caso de la cantada, gusto que comparte con su esposa, dice que “no sabía que cantaba; nomas grito; nos gusta y no tenemos otra cosa que hacer; estamos solos mi señora y yo; los hijos bendito sea Dios casados; hacemos nuestra vida para que no se nos haga tan tediosa, nos vamos al gerontológico y nos metemos la clase de canto”.

Don José Luis vive de la zona centro, a unas cinco cuadras del Lienzo Charro, al que asiste ahora de espectador, a echar porras. Esto además de que está aprendiendo carpintería, mientras su esposa cursa corte y confección.

Durante su vida laboral, trabajó en la refinería Antonio M. Amor, el Fertimex, luego en una empacadora de carnes frías, en la funeraria sección 24 y finalmente se jubiló en una empresa de asfaltos.

Ahora, a sus 69 años, y con su fuerza, vitalidad y entusiasmo como prueba, afirma que la edad no importa.

“No importa, lo que importa es lo que uno sienta en el corazón, no hay que dejarse vencer porque nos dicen viejos, pero hacemos cosas mejores que los jóvenes. Vamos a estar en León el 3 de agosto en el Festival del Adulto Mayor, mi esposa va a cantar, mientras yo realizaré una exhibición de floreo en el poliforum”, precisó con entusiasmo.

José Luis Ortega García tiene 69 años de edad, es jubilado y actualmente aprende carpintería, aunque a la par practica el baile, la cantada y las suertes con la soga charra, lo que lo ha llevado a participar a dúo con su esposa, Alma Rosa Tello Marín, de 67 años, en eventos artísticos, culturales, sociales, públicos y políticos.

Estos intereses los han desarrollado desde que José Luis acudió al gerontológico, desde donde es invitado a participar en las actividades de los adultos mayores, porque pese a haber sido intervenido quirúrgicamente del corazón hace tres años, nada lo detiene y considera que la edad no es más de un número.

Don José Luis recuerda con cariño al florear la soga, que viene de familia de a caballo, por eso desde niño está relacionado con la charrería y se le nota al portar con gallardía el traje charro que acompaña con el tradicional sombrero.

“Mis tíos, mis hermanos fueron charros, soy el más chico de ocho hermanos, cuatro ya se adelantaron y los demás aquí seguimos; en mi caso encontré en el gerontológico junto con mi esposa para ocuparnos, y de ahí nos invitan a los eventos», afirmó.

«Antes charreaba, pero a raíz de la cirugía de corazón me lo prohibieron, no puedo montar, ni nada; pero me echo una floreadita”, contó a Periódico Correo.

Del baile regional mexicano que ejecuta con magistral coordinación con su esposa, dice “la música la traigo por dentro porque desde chico tomé clases en el lienzo, con la maestra Toña Prieto; porque después de una charreada, bailábamos el jarabe tapatío, aprendimos a bailar y no se me ha olvidado”.

En el caso de la cantada, gusto que comparte con su esposa, dice que “no sabía que cantaba; nomas grito; nos gusta y no tenemos otra cosa que hacer; estamos solos mi señora y yo; los hijos bendito sea Dios casados; hacemos nuestra vida para que no se nos haga tan tediosa, nos vamos al gerontológico y nos metemos la clase de canto”.

Don José Luis vive de la zona centro, a unas cinco cuadras del Lienzo Charro, al que asiste ahora de espectador, a echar porras. Esto además de que está aprendiendo carpintería, mientras su esposa cursa corte y confección.

Durante su vida laboral, trabajó en la refinería Antonio M. Amor, el Fertimex, luego en una empacadora de carnes frías, en la funeraria sección 24 y finalmente se jubiló en una empresa de asfaltos.

Ahora, a sus 69 años, y con su fuerza, vitalidad y entusiasmo como prueba, afirma que la edad no importa.

“No importa, lo que importa es lo que uno sienta en el corazón, no hay que dejarse vencer porque nos dicen viejos, pero hacemos cosas mejores que los jóvenes. Vamos a estar en León el 3 de agosto en el Festival del Adulto Mayor, mi esposa va a cantar, mientras yo realizaré una exhibición de floreo en el poliforum”, precisó con entusiasmo.

Información. Periódico Correo.

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