Escasez de agua azota a comunidad del Medio Sitio de Silao.

Con apenas unas cuantas gotas de agua y en ocasiones solo unas monedas en los bolsillos es como Mario y su familia logran enfrentar la vida diaria ante las carencias del vital líquido, las cuales también son padecidas por otros habitantes de Medio Sitio de Silao.

La comunidad rural se encuentra en los límites con Irapuato y aunque se abastece a través de un pozo comunitario, la extracción no es suficiente para dotar de agua especialmente a las familias que se encuentran en la periferia.

Ejemplo de ello es la situación que padece Mario Cárdenas, quien a través de la red comunitaria recibe tan solo un chorro cada cuarto o quinto día, que le alcanza para llenar un par de tambos, situación con la que él y sus vecinos lidian desde hace varios años.

«Aquí todos estos (habitantes) de esta orilla, de estas casas de por aquí, casi todos batallamos por lo mismo», dijo al explicar que, además de pagar por el suministro de agua, otras personas deben consumir energía eléctrica para encender sus bombas en busca de lograr almacenar la mayor cantidad posible.

«Como acá somos los últimos (pobladores) no nos alcanza a llegar nada».

Ante la falta de aljibe, en el terreno de su vivienda tiene una alberca plástica que ha adaptado como cisterna, un tinaco roto que volteó de cabeza y recubrió con un plástico para darle una nueva utilidad, así como un tambo rojo que se utiliza solamente para el agua que bebe su familia. Además, tiene que surtirse a través de pipas en las que en lo que va de este año, ha gastado por lo menos mil pesos.

Su esposa y sus tres hijos adolescentes lo ayudan a cuidar cada gota, incluida aquella que ya tuvo un primer uso:

«La que sale del baño donde nos bañamos, esa la mando a las plantas y a los árboles, la del baño sí se va para el drenaje. El agua con la que lavamos la ropa también la reutilizo para los árboles, para regar cuando mucho polvo o para lavar el piso».

Inclusive llega hasta unos nopales que él mismo sembró. Aunque tener árboles resulta un lujo, Mario intenta favorecer al medio ambiente, pues «si no hay agua no hay árboles y los árboles la requieren«.

Para disponer de agua debe desvelarse en ocasiones hasta altas horas de la madrugada, pero no siempre es suficiente: «Nos hemos quedado sin agua. Ha habido veces que no tenemos ni para tomar, tenemos que ir a la tienda a comprar un garrafón, o algo. Muchas de las veces he mandado a mis niños a casa de su tía para que le den una ollita de agua, para tomar, aunque sea. Hay veces que no hay mucho dinero para comprar a la hora que se acabe».

Hace tiempo que logra localizar en las cercanías el servicio de pipa, pero tiempo atrás:

«Es difícil porque no había mucho movimiento, ahora ya es más fácil».

En tiempo de lluvias no duda en recolectar agua indispensable para el aseo de su vivienda.

Información. Periódico Correo.

Deja un comentario