Juan, habitante de la zona sur del municipio, pagó 140 mil pesos a un ‘coyote’ o ‘pollero’ que contacto en una comunidad de Guanajuato capital, para cruzarlo a Estados Unidos, en enero de 2020.
Logró cruzar al ‘Gabacho’, cómo denomina al país del norte, aguantando hambre, frío y calor.
En una charla para Correo, comentó que pobladores de varias comunidades de la zona sur del municipio, recurren a los servicios del ‘coyote’, quien es plenamente identificado en una comunidad camino a Juventino Rosas.
Dijo saber que en ese entonces las cantidades que cobran por cruzar iban desde los 120 mil a los 160 mil pesos o más, dependiendo del cruce.
Coyotes operan en Guanajuato, Dolores Hidalgo y San Felipe
Cuenta que tanto en Guanajuato capital, como en Dolores y San Felipe, operan coyotes o ‘polleros’ para llevar a los migrantes a la frontera y luego a Estados Unidos.
A algunos los cruzan por Piedras Negras Coahuila y a otros por Tamaulipas, ambos por el Río Bravo, aunque hay otras rutas.
“Cuando ya vas en camino, no hay salida para ningún lado, yo así me mentalicé, o llegas o llegas”, comenta Juan.
El trayecto a la frontera fue de siete días, primero en camión de pasajeros y luego en un camión tipo torton. Tras varios días de viaje viene lo peor.
Llegando a Tamaulipas, los trasladaron en al menos 3 camionetas diferentes en diferentes momentos del trayecto, hasta llegar a una especie de desierto. No hay comida y no hay agua.
Recuerda que tras varias horas de camino llegó a la frontera con 14 o 15 personas. Ahí los dividieron en grupos de a 3 y se fueron arrastrando cerca del muro, entre la tierra y matorrales
Él cruzó el río bravo en una balsa de plástico, junto con dos migrantes, ambos de Silao. Fue ya en la noche, cuando estaba oscuro. Él y otro migrante lograron cruzar y uno fue detenido.
“Una señora llevaba un niño y no hallábamos que darle, porque ya no traíamos comida, es muy feo todo eso”, comentó.
Dijo saber que el coyote, tenía que entregar dinero en un filtro controlado por el crimen organizado, pero no supo más detalles porque permaneció en el interior de una camioneta donde no les permitían salir ni asomarse.
Las rutas para trasladar migrantes en Guanajuato
Comentó que a unos se los llevan por Monterrey, y luego a Coahuila, a otros por San Fernando, Tamaulipas.
Quien les ayudó a cruzar el Río Bravo es un hombre que sabía nadar a la perfección y que, al ser detectados por la patrulla fronteriza, nadó y se escabulló, retornando a México.
“Con una torreta nos decían: ¡entréguense!, están atrapados”, recuerda José.
Él logró correr entre la oscuridad, junto con un migrante de Silao, en tanto que el otro fue detenido. Caminó por varias horas hasta llegar a un poblado donde un grupo de ecuatorianos los ayudaron.
Actualmente Juan es taxista en la capital, tras dos años de trabajar en Estados Unidos prácticamente durante la pandemia. Retornó al ser deportado en un restaurante de comida mexicana en Chicago, donde trabajaba.
Aun y con todo lo que pasó, considera que fue una bonita experiencia viajar a Estados Unidos.
Información. Periódico Correo.

