Ellas perdieron el miedo ante la desesperación de encontrar a sus familiares. Decidieron salir y desenterrar con sus propias manos a sus desaparecidos. A diez meses de haber iniciado con la Brigada de Búsqueda del Colectivo Hasta Encontrarte, han recuperado por sus propios medios los restos humanos de 79 personas.
La búsqueda no ha sido fácil; en el último hallazgo realizado en la comunidad San Vicente, Karla, una de las integrantes de la brigada le tocó desenterrar a uno de los amigos de su hermano. No lo supo hasta que reconoció los tatuajes y sus ropas junto con sus familiares.
“Fue muy feo saber que era él a quien habíamos desenterrado, pero bueno, su familia ya va descansar y lo van a tener pronto en su casa. Hace falta continuar con su protocolo de identificación por parte de la Fiscalía para que lo entreguen rápido”, comentó Karla, quién señaló que la FGE pone trabajas a las buscadoras y es que la manera de búsqueda, aunque diferente tiene el mismo objetivo: encontrar a los desaparecidos y regresarlos con su familia.
La brigada de búsqueda ha tenido conflictos con la FGE. Aunque se dicen conscientes de que la manera en la que sacan los cuerpos quizá no es la más correcta, la más completa o cómo lo haría un agente ministerial, sí se hace con amor, con respeto y con la intención firme de dar a conocer los hallazgos para que las familias puedan identificar a sus familiares y no pasen años para que esos restos sean entregados a su familia.
“Aprendimos en base al camino, a la desesperación que tenemos como brigada, el amor que tenemos hacia nuestros familiares para poder volverlos a ver, durante el camino hemos aprendido a identificar olores, hemos aprendidos a identificar terrenos en los hundimientos y muchas cosas que nos ha ayudado”, comentaron.
Buscadoras de Irapuato vencieron el miedo
La brigada se conformó a mediados del año pasado cuando, cansadas se esperar a que la Comisión Estatal de Búsqueda (CEB) y la Fiscalía General del Estado (FGE) les dieran una fecha para salir a buscar a sus familiares, decidieron perder el miedo y hacer el trabajo que como bien lo dicen “si no los buscó yo, no los busca nadie”.
“Empezamos a perder el miedo. Comenzamos a salir y a tomar nuestras herramientas y ahorita es como continuamos trabajando”, puntualizó Karla, quien compartió que tiene pendientes 17 puntos para explorar en Irapuato, León, Villagrán, y Celaya.
A ellas no les gusta trabajar ni con la fiscalía ni con la CEB las acompañen en sus búsquedas, porque para ellos las búsquedas es sólo trabajo y para ellas es la expresión del amor que le tienen a sus desaparecidos.
Cuando han coincidido, las buscadoras se dicen limitadas en su trabajo, pues no tienen acceso a los cuerpos ni a los espacios que son intervenidos.
Es por eso que ha tocado que cuando la fiscalía se va de un predio, entran ellas y encuentran más restos humanos; ellas exploran todo y no dejan de buscar, pues no quieren que ningún cuerpo se quede enterrado y todos puedan regresar a casa.
Aseguraron que hasta el momento no han recibido alguna amenaza, y por el contrario agradecen que las dejen ingresar a los espacios y buscar a sus desaparecidos, pues no buscan responsables solo quieren tenerlos de vuelta.
Las buscadoras realizaron una colecta en el Jardín Principal de Irapuato y abrieron el espacio para la recepción de donativos como guantes de látex, cubre bocas, bolsas negras de plástico, overoles desechables, pues en cada búsqueda ellas salen a buscar con sus propios medios y recursos.
Mientras estuvieron en el Jardín Principal, al menos dos familias se acercaron para compartir sus historias y ayuda para encontrar a sus desaparecidos como fue el caso de Luis Oswaldo, quien desapareció el pasado 6 de marzo de la avenida San Pedro y aunque su amigo ya regresó a casa, él aún no.
Información. Periódico Correo.

