Labranza de conservación, la práctica sustentable que agrícolas de Guanajuato aplican.

La labranza de conservación es una alternativa que tienen los productores agrícolas de Guanajuato para llenar de nutrientes sus tierras y evitar la pérdida de estos a través de la quema convencional.

Campesinos de Silao simulación
Campesinos de Silao Foto: archivo

Estudios mexicanos demuestran la sustentabilidad de dicha práctica y el beneficio que trae a la Tierra. Pese a ello, en esta temporada abunda la quema de los esquilmos agrícolas, lo cual representa un gran problema ambiental en la entidad.

De acuerdo al Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias, las prácticas de la labranza de conservación fomentan la sustentabilidad y rentabilidad de la agricultura a largo plazo a través de la remoción mínima del suelo, rotación de cultivos y retención de residuos de cosecha.

“La agricultura se ha practicado y registrado desde hace miles de años. En las últimas décadas, el suelo es preparado con implementos como el arado, la rastra y bordeadora. Estos implementos remueven, voltean, mullen intensamente y bordean el suelo. La preparación convencional es costosa, además, cuando el suelo se queda sin cobertura está propenso a la erosión eólica e hídrica, y más, si se han incrementado los costos de combustibles, aditivos, adquisición, mantenimiento de tractores, implementos y mano de obra. En conjunto, contribuyen a la degradación del suelo y al calentamiento global. Esta situación obliga a generar tecnología que promueva la conservación del suelo y fauna, así como fomentar la sustentabilidad y rentabilidad de la agricultura a largo plazo”.

Agricultura sustentable

El Instituto Nacional de Investigaciones Forestales detalla que el objetivo principal de esta tecnología validada es lograr una agricultura sustentable y rentable a largo plazo. Además, está dirigido para mejorar el sustento de los agricultores mediante la aplicación de la remoción mínima del suelo, rotación de cultivos y retención de residuos de cosecha.

“La remoción mínima del suelo en la planicie huasteca es a través de un paso de cinceles y uno de rastra. Mientras que la rotación de cultivos es mediante la siembra de soya, sorgo, maíz y cártamo. La retención de residuos de cosecha en soya y cártamo es el porciento, mientras que para sorgo y maíz puede variar entre 50 y 100 por ciento”, detalla.

El uso de la tecnología ahorra 43 por ciento por concepto de preparación de suelo, en consecuencia, se reduce la emisión de carbono por el uso de combustibles. Además, la retención de residuos de cosecha beneficia las propiedades fisicoquímicas y biológicas del suelo. Como beneficio adicional del cártamo, las raíces del cultivo forman grietas hasta 50 centímetros de profundidad para captar agua al final de la cosecha.

Información. Periódico Correo.

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