Este martes fue desalojado uno de los hoteles más antiguos de la ciudad: el Versalles y al menos 10 locales comerciales ubicados en la zona centro.
En medio del desconcierto de los trabajadores, muebles e insumos fueron depositados en parte del jardín principal y calles para cumplir la orden de un juez.
Cómo muchos otros días, Laura se disponía a alistar las paletas y aguas frescas, que vendería a los clientes de la peletería Michoacana, ubicada en la calle Ramón Corona a un costado de presidencia municipal.
“Llegó un abogado y dijo que por una orden judicial tenía que sacar todo; no sabíamos que hacer”, platicó.
Una cuadrilla de trabajadores entró al hotel Versalles y sacaron camas, colchones y televisores. Lo mismo hicieron con al menos 10 negocios entre una paletería, pollería, un negocio con venta de celulares y otro de ropa.
Los trabajadores ignoraban que el hotel y los locales que se arrendaban estaban en un proceso legal y el juez resolvió el desalojo a favor de los nuevos propietarios.
Los trabajadores con chalecos naranja, como pudieron, acomodaban muebles e insumos en parte del jardín principal y banquetas.
Más tarde el hotel emitió un comunicado en el que informaron que el contrato firmado entre la familia encargada de la administración y la propietaria del inmueble fue desconocido por la familia de esta última tras 30 años del pacto.
Señaló además que el desalojo puso en peligro las pertenencias y fuentes de ingreso de los locatarios subarrendados. Pese a todo, consideraron que “no es momento para hacer escarnio público ni especular. Es lo que es, un pleito legal en donde ganan de la manera más abrupta los dueños de un inmueble que heredaron”.

Información. Periódico Correo.

