Las poco más de 518 hectáreas que ocupa la refinería “Ing. Antonio M. Amor” de Pemex siguen resguardadas por soldados del Ejército Mexicano, al igual que los poco más de 12 ductos, en sus casi 170 kilómetros, mediante los cuales llega petróleo crudo para su refinación y se distribuyen energéticos como gas natural, gas licuado, gasolinas, diésel y otros.
El personal federal se desplazó a los costados de las bardas que separan la refinería de las zonas habitadas, incluso cerraron con hierbas, llantas y piedras algunos caminos aledaños, como el del arroyo continuo y que divide las instalaciones de la refinería con el fraccionamientos las Las Reynas.
En la zona urbana por la calle Tierra Blanca, de la colonia Bella Vista, se prohibió el paso en la vialidad para evitar el tránsito peatonal y vehicular únicamente se permite a residentes y personal petrolero con identificación y uniforme, así como a los efectivos federales encargados del patrullaje alrededor de las instalaciones petroleras.
La misma medida se aplicó sobre la calle Héroes de Cananea, aunque ahí si se permite el paso vehicular por ser la vía de comunicación con hacía la carretera estatal Salamanca-Juventino Rosas, donde se ubican comunidades como El Divisador, Cerro Gordo, Santa Rita, San José de Mendoza y muchas otras más.
En el caso de pasar esta vía, los vehículos son revisados de manera aleatoria de acuerdo al personal militar, en busca de explosivos o armas de fuego, tanto en su interior, como en las cajuelas o motores; de no tener inconvenientes los automovilistas siguen su camino.
Los vehículos militares con personal alerta con armas listas, se han apostado principalmente sobre la avenida Faja de Oro por donde la mayoría de la gente intenta llegar a su lugar de destino, pero son informados del cierre de la vialidad como medida de seguridad.
Información. Periódico Correo.

