La directora del DIF municipal, Fabiola Mateos Chavolla señaló que a partir de que inició la contingencia sanitaria por el coronavirus Covid-19, también incrementó el número de niños que hay en las calles y cruceros pidiendo limosna.
“Sí ha incrementado el número de niños que acompañan a sus papás a trabajar en la vía pública o que están haciendo alguna actividad. Desafortunadamente sí hemos encontrado esta situación con los menores, porque los niños no están en la escuela y esto hace que los papás traigan a los niños, hemos hecho el acercamiento con todos”, señaló.
Preservar sus derechos
La directora comentó que, aunque legalmente se les puede quitar la patria potestad a los padres que los obligan a los menores a pedir limosna, un niño vive mejor en familia, por lo que la institución busca los mecanismos para que los pequeños crezcan en un ambiente familiar sin que se violenten sus derechos.
“Sí ha incrementado el número de niños que acompañan a papás a trabajar en la vía pública o que están haciendo alguna actividad. Desafortunadamente sí hemos encontrado esta situación con los menores, porque los niños no están en la escuela y esto hace que también los papás traigan a los niños, hemos hecho el acercamiento con todos”, señaló.
De acuerdo a un estudio del DIF municipal, hay 64 menores que piden dinero en alguno de los 59 cruceros que se tiene detectados como puntos donde puede haber menores explotados; de estos, 39 son hombres y 25 mujeres.
Sin embargo durante esta contingencia la cifra pudo haber aumentado al doble, pero no se tienen estadísticas exactas, pues no todos los días salen los niños a pedir limosna, no están siempre en las mismas calles o cruceros, cuando ven al personal del DIF corren y se esconden y además es variable la cifra diaria que practica la mendicidad, pues muchos salen a pedir cuando se les acaba el dinero.
Ganan más que los adultos
De acuerdo al estudio del DIF, la actividad predominante que realizan los niños es la venta ambulante, con 24 casos detectados; acompañantes de adultos, con 20 casos; menores desarrollando actos de mendicidad, con 16 casos; y cuatro casos donde las niñas, niños y adolescentes desarrollaban labores como voceros.
Los menores ganan en una jornada de 400 a 600 pesos y en los mejores días obtienen de mil a mil 200 pesos, sólo una persona.
Debido a que es buena la retribución económica, muchos de los menores y sus padres se niegan a quitarse de los cruceros.
Mateos Chavolla dijo que por el momento el DIF está apoyándolos con la entrega de comida caliente o alguna despensa, y algún otro apoyo psicológico que requieran.
“Yo entiendo que los ciudadanos actúan de buena fe y tratan de apoyar con un alimento o una moneda, pero eso los aleja de la posibilidad de que estudien”, comentó.
Información. Periódico Correo.

