Desde hace 30 días Anahí, asistente médico de la clínica del Seguro Social ubicada en Avenida de la Reforma de Irapuato, no besa ni abraza a su mamá, conversan a un metro de distancia. Su vida, al igual que la de sus compañeros, cambio a causa de la emergencia sanitaria por Covid-19, tuvieron que alejarse de sus familiares y hasta cambiar temporalmente de residencia.
Algunos trabajadores del Instituto han sufrido discriminación, les niegan el acceso a las unidades del transporte público.
En 2015 Anahí empezó a trabajar como asistente médico, entonces no imaginaba que su vida familiar, social, laboral cambiaría a consecuencia de una emergencia sanitaria por coronavirus.
Y es que, para prevenir contagios, se extremaron medidas en el hospital. Las medidas también las aplican en su hogar, con su familia.
“Llego a mi casa con los cuidados que me llevan una media hora, pero ya uno lo hace rutinario, siempre desde que uno sale del hospital a realizar el lavado aparte del alcohol-cloro, al llegar a casa dejar las cosas, nos tenemos que desvestir, desinfectar los accesorios, rosearnos con líquidos para eliminar bacterias y bañarnos, tratar de tener el menor contacto posible con nuestros familiares, nada de abrazos ni besos”, compartió Anahí.
Platicó que algunos de sus compañeros que tienen hijos, tomaron otras medidas como el resguardar a los menores con familiares e incluso cambiar de residencia temporalmente para evitar contagios.
“Debemos tomar cuidados siempre, evitar tener algún contagio muchas veces algunos de los conocidos que tengo, a los niños se mandan con los abuelos para que no salgan, o se quedan en otro lado”, indicó.
Información. Periódico Correo.

