Fermín tiene 85 años. Perdió la vista hace tiempo. Ha vivido en el sector San Juan de Dios desde joven. Ahí llegó para fincar su casa, ahí pensaba morir, pero, una resolución judicial determinó su desalojo, destacó ATV Perú.
«Es mi casa… ¿qué hacen?”, preguntaba aquel 15 de enero en que escuchaba gritos, insultos, exigencias. Debía desocupar a la de ya.
Los vecinos al ver que sacaban algunas de las pertenencias de Fermín Castillo Aquise trataron de impedir el atropello. “¿Quién lo ordena?”, preguntaron a las personas que echaban a la calle las cosas del anciano.
Al lugar llegaron elementos de la Policía Nacional del Perú, quienes revisaron los papeles de desalojo. “En efecto”, dijeron a Fermín. “Tiene que desalojar la casa. Este lugar ya no es suyo”.
Uno de los hijos presentó una carta poder para negociar la casa. La transacción parecería ser legal, pero Fermín, aseguró que no ha firmado nada a nadie.
«¿Qué voy a hacer? No tengo plata”, repetía mientras los vecinos exigían que detuvieran el desalojo.
«La única que me da es mi hija. De los cuatro varones nada, nada, ni un vaso de agua. Más bien se ríen de mí”.
Recordó que uno de sus hijos se burló cuando le andaba como en cuatro patas por su edad. “‘Así quiero verte’, me dijo (mi hijo), eso es mala fe”.
Información. Periódico Excélsior.

