‘Estar en el lugar y en el momento equivocado’; una premisa, que hoy en Guanajuato, pesa más que nunca. Porque así, ante el sinfín de hechos violentos que ocurren en la entidad, han fallecido por lo menos 19 personas en lo que va de este 2019.
Las estadísticas oficiales, incluso, se olvidan de los inocentes, aquellas personas que por algún motivo estuvieron cercanos a un hecho delictivo y terminaron perdiendo la vida.
Aunque no existe un registro o fuente oficial que dé fe de los casos son la entidad, una depuración realizada por Correo arrojó que hasta este martes se habían contabilizado 19 casos, en Irapuato, León, San Miguel de Allende, Salamanca, Cortazar y Celaya.
Todos los casos recalan, pero algunos han provocado manifestaciones y protestas, como ocurrió el 9 de junio en San Miguel de Allende, cuando cientos de personas acudieron a las oficinas de la Fiscalía General del Estado, para exigir la detención de los asesinos de la menor Ximena Morales Huerta, abatida en un tiroteo ocurrido en una taquería en la que ella estaba cenando.
El 12 de julio hubo otra marcha en la zona centro del municipio, a la que acudieron más de 200 personas que exigían poner freno a la violencia.
No obstante, quizás el que alcanzó mayor notoriedad fue el deceso de Arturo Humberto Martínez Cervantes, de 19 años, quien el 9 de septiembre murió por una bala perdida al suscitarse un enfrentamiento entre dos grupos rivales, afuera de la Universidad Politécnica de Guanajuato (UPG) campus Cortazar, donde él estudiaba.
Era originario, paradójicamente, de la comunidad Santa Rosa de Lima, Villagrán, base de operación del grupo delictivo que mantiene azolada a esa región del estado.
Menores, las víctimas recurrentes
Jóvenes menores de edad han resultado durante este año los más agraviados como víctimas colaterales.
De los 19 casos registrados por Correo, al menos diez tenían menos de 18 años.
Juan Carlos, de apenas 11 años, había acompañado a su abuela a un velorio para el que ella había ofrecido su ayuda con rezos, cuando el lugar de pronto fue atacado y entre sus víctimas mortales cobró la del niño estudiante de primaria.
En León, el pasado 10 de octubre, se dio el deceso de Joel Alejandro, que también de 11 años cayó cuando caminaba en la calle junto a madre.
En Salamanca e Irapuato, también han existido víctimas menores de edad, aunque destaca el caso de un bebé de 10 meses del municipio fresero, víctima de un ataque que iba dirigido a sus padres -quienes también murieron-.
No obstante, la violencia no distingue, pues en el listado las edades son variadas, las ocupaciones de cada uno también, pero las vidas -a todos- les fueron arrebatadas ‘por estar en el lugar y en el momento equivocado’.
Información. Periódico Correo.

