En los cruceros donde en días pasados había personas –entre ellos indígenas- pidiendo dinero y haciendo malabares, son ahora los centroamericanos quienes piden una moneda acompañados de niños.
“Se esconden unos días pero vuelven a venir, o a veces vienen por ratos, como que vienen a sacar lo del día y se van. No se quedan todo el día cuando dicen que va a haber operativos, o vienen y en cuanto ven patrullas, a los del DIF o reporteros, se van”, Omar Velázquez, vecino de la colonia Pinos.”
La semana pasada, autoridades del DIF municipal informaron que se realizarán operativos para quitar de los cruceros a los niños que pidan limosna, vendan productos o trabajen en estos cruces.
En un recorrido realizado por Correo este lunes, no se detectaron menores ‘trabajando’, pero a decir de los vecinos, esta medida la toman sus padres sólo durante algunos días, mientras ‘pasa la noticia’.
Los niños que son migrantes y que en su paso por Celaya piden limosna en los cruceros viales sí siguen en sus actividades de mendicidad.
La semana pasada la directora del DIF, Fabiola Mateos Chavolla informó que de noviembre a febrero de este año se ha incrementado en un 40% la presencia de niños en las calles, que en su mayoría son obligados a vender dulces o mendigar.
De acuerdo a un estudio del DIF municipal, hay cerca de 69 menores de edad, entre los 6 y 11 años, que trabajan en las calles. Algunos llegan a percibir entre 400 y 1800 pesos diarios.
Varios de ellos, incluyendo adultos, provienen de estados como Querétaro, Michoacán, Chiapas y Oaxaca. Y los lugares preferidos para ejercer esta actividad son en las afueras de las iglesias, en los tianguis, mercados, centros históricos y plazas.
Las trabajadoras sociales señalaron que no se puede hablar de alguna explotación de algún tipo porque existe un acuerdo entre las personas involucradas, quienes al ser detectadas cambian de lugar y aparecen en otros cruceros o puntos de la ciudad, donde realizan la misma actividad, o bien cambian de municipio o estado.
Información. Periódico Correo
