Ante miles de penjamenses provenientes de las colonias y comunidades rurales , el candidato del PRI a la Presidencia Municipal de Pénjamo, Javier Pérez Cervantes, encabezó el arranque de su campaña acompañado de Samantha Dávalos, candidata a Diputada Federal y de Gerardo Sánchez, candidato a Gobernador.
El punto de encuentro fue la glorieta a Emiliano Zapata, en el bulevar Aldama de la cabecera municipal, de ahí se realizó un recorrido por el mismo Bulevar que continuó en las calles Aldama, Mina y Ana María Gallaga, para culminar en el evento de campaña frente al jardín principal.
Ahí, el joven candidato priísta de Pénjamo aseguró que la gente ya está cansada del político convencional que sólo visita el municipio cada tres años, cuando está en busca del voto «no vengo a darles promesas, vengo a asumir compromisos con todos ustedes y se los cumpliré porque soy un hombre de palabra», señaló.
Acompañado de su esposa y de sus padres, recordó los momentos de lo niñez cuando tuvo que trabajar en varios oficios y con varios comerciantes para contribuir al ingreso de su familia «mi vida es el claro ejemplo de que cualquier persona, con ganas de salir adelante y con educación, puede aspirar a gobernar el municipio de Pénjamo», apuntó.
Ante el grito de ¡No a la reelección! impulsado por miles de los asistentes al evento político, Pérez Cervantes comentó que busca ser Presidente de Pénjamo para abanderar las causas de los ciudadanos «no las de Javier, en mi gobierno no se atenderá a la sociedad sólo los días miércoles y con ficha, será un gobierno de puertas abiertas para todos», destacó.
Fue enfático en criticar que se vive actualmente en el Pénjamo donde no pasa nada «Pénjamo puede ser diferente, por eso vamos a apoyar con los campesinos con créditos tasa cero para hacer producir a nuestro campo, para ello crearemos un fondo municipal donde puedan participar el Estado y la Federación», expuso.
Además, habló de la creación de la dirección del deporte para alejar a los jóvenes talentos deportivos de las calles, aquellos que tienen que abandonar sus disciplinas ante la falta de apoyos.
El primer cuadro de la ciudad se pintó de verde, blanco y rojo.

