Ejército destruye armas para contribuir a la paz.

Con el objetivo de contribuir a la paz y a la reducción de delitos cometidos con armas de fuego, el Equipo d Destrucción de Armamento del Ejército Mexicano, instalado en el Campo Militar 37-D, inhabilita aproximadamente 300 armas, largas y cortas, así como 100 mil cartuchos al mes.

Un equipo de 30 elementos del Servicio de Materiales de Guerra, que cursan su formación en la escuela de esta disciplina militar, son los encargados de recibir, clasificar y destruir el armamento decomisado a grupos criminales, en esta instalación militar, ubicada al interior de la Base Aérea Militar número 1, en Santa Lucía, Estado de México.

«El objetivo es acabar con la violencia, contribuir a la disminución de la violencia, a través de los actos que se realizan por medio de las armas de fuego, y así mismo disminuir la cantidad de armamento que circula ilícitamente, dentro del territorio nacional”, explicó el mayor de Materiales de Guerra Cristóbal Luviano Atilano.

De acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), en la presente administración, de diciembre de 2018 a junio de 2022, en el país se han denunciado 70 mil 949 homicidios cometidos con armas de fuego.

En el mismo periodo, elementos del Ejército y la Fuerza Aérea mexicanos, han decomisado 13 mil 047 armas largas, 7 mil 654 armas cortas y 5 millones 899 mil 059 cartuchos útiles de diferentes calibres.

Una vez que se cotejaron las características, personal de la Dirección General de Materiales de Guerra y de la Inspección General y Contraloría del Ejército y Fuerza Aérea mexicanos, pasan a este módulo para su desorganización (destrucción).

“Previamente se toman fotografías en las cuales se hace un acercamiento muy particular a lo que es la matrícula del arma, después que se destruye se vuelve a tomar una fotografía, en la cual también se hace un acercamiento al número de serie o matrícula, para que conste como evidencia que el arma quedó totalmente inutilizada y no puede volver a utilizarse”, explicó el mayor Luviano, integrante del Primer Batallón de Materiales de Guerra y del Equipo de Destrucción de Armamento.

Como este módulo operan 48 en todo el país, uno por cada Zona Militar, además de los que se instalan en el programa de Canje Voluntario de Armas, en donde el armamento se destruye al momento de su entrega.

Este miércoles fueron destruidas armas largas, principalmente escopetas y fusiles de diferentes características, entre ellos un FN Herstal, fabricado en Bélgica, y que, seguramente, fue decomisado a un grupo del crimen organizado.

«Se reciben por parte de las autoridades judiciales y ministeriales, que ponen a disposición de la Sedena, sin reclamo a futuro, previamente se elabora un dictamen técnico en el cual se establece la inutilidad del armamento”, indicó el mayor Luviano.

Luego de su clasificación y registro fotográfico, pasan a la Mesa de Desorganización, en donde son desmanteladas en sus componentes principales: cañón, cajón de mecanismos y receptor de cargador.

Las piezas desarmadas pasan a la Mesa de Corte por Disco, en donde son fragmentadas, sin que se altere la placa de la matrícula, para garantizar que quedan inútiles.

El desecho ferroso se separa en los diferentes tipos de metales que constituyen un arma, que pueden ser aluminio, acero y antimonio, y una vez que es separado se almacena, se resguarda en cajas, se flejan, se ponen las medidas de seguridad.

“Al tener cierta cantidad se hacen las gestiones para que se concentren a la Industria Militar para el proceso de fundición, con ese proceso termina totalmente la destrucción del armamento”, explicó el mayor Luviano.

Este grupo destruye también cartuchos útiles, los que son desmantelados en sus componentes de casco y bala, que son enviados a fundición, y la pólvora que se combustiona en el lugar.

De las armas y las municiones, o sus componentes, nada es utilizado como tal por el Ejército y la Fuerza Aérea mexicanos.

De ninguna manera, todo el material que fue dictaminado como inútil no tiene ya garantía de poder volver a utilizarse, porque se degrada y pierde todas sus características balísticas, es imposible volver a utilizarlas.

“La pólvora, en el momento que tiene contacto con el exterior pierde sus propiedades balísticas al absorber la humedad del medio ambiente y ya no es una garantía de poder volver a utilizarse, se considera como inútil”, detalló el mayor.

No existe una cifra exacta de la cantidad de armas largas y cortas que ingresan de manera ilegal al país, pero los registros del daño que pueden causar es lo que motiva al personal para realizar su destrucción.

«Me gustaría hacer una invitación a la población para que contribuyan al canje voluntario de armamento y que hagan conciencia de que un arma en sus domicilios, o fuera, es muy peligrosa y se han suscitado muchos accidentes”, dijo el mayor Luviano Atilano.

Información. Periódico Excélsior.

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