El borrador de la nueva constitución de Túnez prevé abandonar el islam como religión oficial.

El presidente tunecino, Kais Saied, confirmó el martes que un proyecto de constitución que se someterá a referéndum el 25 de julio no consagrará el Islam como la “religión del Estado”.

“La próxima constitución de Túnez no mencionará un estado con el Islam como religión, sino la pertenencia a una umma (comunidad) que tiene el Islam como religión”, dijo a los periodistas en el aeropuerto de Túnez.

“La umma y el estado son dos cosas diferentes”, agregó.

Saied recibió el borrador del texto el lunes, un paso clave en su campaña para reformar el estado tunecino después de que despidió al gobierno y tomó poderes de gran alcance en julio pasado en movimientos que los opositores llamaron un golpe.

Sadeq Belaid, el experto legal que encabezó el comité de redacción de la nueva Carta Magna, defendió suprimir la referencia al islam como “religión del Estado”, para “combatir” su uso con fines políticos, en alusión al partido islamista Ennahda, principal fuerza del ahora disuelto Parlamento.

El presidente del Colegio de Abogados de Túnez, Ibrahim Bouderbala, que encabezó un comité que participó en el “diálogo nacional” de Saied sobre la constitución, dijo a la AFP que según el borrador, “el presidente de la república controlará el ejecutivo”.

El borrador también “toma un interés particular en las cuestiones económicas”, dijo.

El primer artículo de la constitución de Túnez de 2014, y su predecesora de 1959, definía al país del norte de África como “un estado libre, independiente y soberano. El Islam es su religión y el árabe es su idioma”.

El documento de 2014 fue producto de un compromiso ganado con mucho esfuerzo entre Ennahdha y sus rivales seculares tres años después de la revuelta que derrocó al dictador Zine El Abidine Ben Ali.

El nuevo texto, producido a través de un “diálogo nacional” que excluye a las fuerzas de la oposición y boicoteado por la poderosa confederación sindical UGTT, debe ser aprobado por Saied a fines de junio antes de someterse a votación el próximo mes.

Eso es un año después de que el ex profesor de derecho constitucional destituyera al gobierno y luego consolidara su poder al disolver el parlamento y tomar el control del poder judicial.

Sus movimientos han sido bien recibidos por algunos tunecinos cansados del corrupto y a menudo caótico sistema posrevolucionario, pero otros han advertido que está devolviendo al país a la autocracia.

A finales de mayo Said emitió un decreto para convocar a los electores al referéndum constitucional- el primero de la historia del país- y nombrar a los miembros de esta instancia, formada por tres comités -económico y social, jurídico y de diálogo nacional – con el fin de crear una “nueva república”.

Saied ha pedido durante mucho tiempo un sistema presidencial que evite el estancamiento frecuente que se observa en el sistema mixto parlamentario-presidencialista.

Consultado sobre ese tema el martes, dijo: “Si el sistema es presidencial o parlamentario no es la cuestión. Lo que cuenta es que el pueblo tenga soberanía. Está la función legislativa, la función ejecutiva y la función judicial, y separación entre ellas”.

Según su propio cronograma, Saied tiene hasta el 30 de junio para aprobar o editar el proyecto de constitución, que aún no se ha divulgado de ninguna forma al público.

Información. Infaboe.

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