Familia Vargas busca rescatar la tradición cambayera de Salamanca.

Alrededor del año de 1840, Salamanca fue un referente en la actividad textil antes llamada cambayero, gracias a la visión de futuro de ciudadanos salmantinos como los hermanos Vargas, quienes pasaron de vender estas telas a contar con su propia fábrica, de donde exportaban los rebozos y otras prendas.

Actualmente solo queda el recuerdo de aquellos telares en movimiento y los patriarcas de la familia se han ido. Sin embargo, las nuevas generaciones no han dejado morir el recuerdo a través las festividades de ‘Los Gremios’; e incluso permanece el deseo de reactivar el sueño de sus antepasados.

Uno de los telares más reconocidos de Salamanca aún se encuentra en la esquina de las calles Hidalgo y Sol. Sin embargo, los años han ido deteriorando las maquinas, que a decir de la familia aún podrían rescatarse. De cualquier modo, el inmueble es prueba de aquellos años en los que la fabricación de rebozos, fajas o mantas impulsaban a Salamanca.

José Vargas González, quien pertenece a la tercera generación de esta familia, platica con orgullo que todavía en los últimos años de actividad de este sector, le tocó trabajar en este taller de maquinaria rústica.

“Mi abuelo y mi tío Fidel se fueron a México, y uno de ellos llegó a ser líder sindical, lo que no era bien visto en aquel tiempo. Así que como en los cuarentas se vieron obligados a regresarse a Salamanca. Pero con el conocimiento que habían adquirido decidieron tener esa visión de emprender en el gremio cambayero”, platica.

Con el tiempo los hermanos Vargas decidieron separarse; uno de ellos se llevó parte de la maquinaria a Almoloya de Juárez, y el otro se quedó en Salamanca. Con él, José continuó trabajando hasta que falleció. Posteriormente, uno de sus hijos tomó las riendas de la fábrica, pero el costo de la materia prima y la creación de otras fábricas textiles terminaron por cerrar el taller entre 1992 y 1994.

A pesar de ello, la familia ha luchado porque no muera este recuerdo que fue tan importante para Salamanca en su desarrollo y economía. Así, a través de las Fiestas de Corpus Christi o los Tradicionales Gremios, como también se les conoce, se representan los telares y la labor que por décadas se realizó en los talleres de cambaya.

José Vargas menciona que su mayor deseo es reactivar la fábrica, aunque se requiere de un recurso importante. De no ser posible revivir esta industria, espera por lo menos convertir el lugar en un museo con la maquinaria existente; para que locales y visitantes conozcan esta parte de la historia salmantina.

Información. Periódico Correo.

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