Ucrania pide a Occidente armamento pesado para repeler el asedio ruso en Severodonetsk.

Ucrania pidió a sus aliados en Occidente armamento de largo alcance para retomar el control de Severodonetsk, uno de sus últimos bastiones en el Donbás, donde Rusia concentra su ofensiva militar desde hace semanas.

Los soldados ucranianos luchan una de las batallas más difíciles de la guerra en Severodonetsk, gran parte de la cual está en manos de las fuerzas rusas, indicó el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski.

«Defendemos nuestras posiciones, infligimos pérdidas importantes al enemigo. Es una batalla muy dura, muy difícil, probablemente una de las más difíciles de esta guerra», afirmó el mandatario el miércoles por la noche. «En muchos sentidos, el destino del Donbás se decide allí», agregó.

Severodonetsk y la vecina Lysychansk, separadas por un río, se convirtieron en el blanco principal del ataque de Moscú que, de conquistarlas, dispondría de gran ventaja para tomar toda la cuenca del Donbás, controlada parcialmente desde 2014 por separatistas prorrusos.

Sin embargo, Serguéi Gaidai, gobernador de Lugansk, una de las regiones de Donbás, sostiene que las fuerzas ucranianas podrían recuperar el control de Severodonetsk en dos o tres días su contara con la artillería de largo alcance.

Los ucranianos han pedido repetidamente a Occidente más sistemas de cohetes de largo alcance. Estados Unidos ya anunció el envío de cuatro dispositivos Himars (lanzacohetes múltiples montados en blindados ligeros, con un alcance de unos 80 km), lo que tensó aun más la relación con el Kremlin, que advirtió sobre un enfrentamiento directo con EU si proveía más armamento de este tipo.

La situación en la línea de frente es difícil, dijo por su parte el ministro de Defensa ucraniano, Oleksiy Reznikov, precisando que el país perdía diariamente hasta 100 soldados y podía registrar hasta 500 militares heridos. Del lado ruso también hay importantes pérdidas, agregó.

Cada día arde algo

Según Gaidai, este jueves había combates constantes en Severodonetsk y bombardeos rusos sobre la zonas todavía controladas por los ucranianos.

Unos 800 civiles están atrapados en la planta química Azot de la ciudad, donde se refugiaron, según el abogado de un magnate ucraniano, cuya empresa es propietaria de las instalaciones. Por el momento, las autoridades ucranianas no confirmaron estas informaciones.

El miércoles por la noche, las fuerzas rusas bombardearon Azot al menos dos veces, indicó el jueves la presidencia ucraniana.

A la otra orilla del río Donets, Lysychansk está completamente bajo control de Kiev, pero sufre bombardeos caóticos, según Gaidai, acusando a los rusos —como ha sucedido en otras ciudades asediadas— de disparar deliberadamente contra hospitales y centros de distribución de ayuda humanitaria.

Aunque muchos civiles se marcharon de las dos ciudades, varios miles siguen allí, especialmente personas mayores, sus cuidadores o habitantes que carecían de medios para ir a otro lugar.

Cada día hay bombardeos y cada día arde algo, dijo a la AFP Yuriy Krasnikov, un jubilado en un barrio repleto de casas destruidas en Lysychansk.

Piden sacar a Rusia de la FAO

Después de más de cien días de guerra, sus consecuencias se agravan en el mundo a múltiples niveles.

«El impacto de la guerra en la seguridad alimentaria, la energía y las finanzas es sistémico, grave y se acelera», advirtió el secretario general de la ONU, António Guterres, cifrando los afectados en mil 600 millones de personas.

Responsables de un 30por ciento de las exportaciones mundiales de trigo, Rusia y Ucrania se reprochan mutuamente destruir reservas de cereales.

Acusando a Moscú de desencadenar una crisis mundial de cereales, Zelenski pidió este jueves la exclusión de Rusia de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

«¿Qué hace Rusia ahí si provoca el hambre de al menos 400 millones de personas, o potencialmente a más de mil millones de personas?», dijo el mandatario en una videoconferencia ante la OCDE.

Turquía se ha ofrecido para mediar en esta crisis y recibió el miércoles en Ankara al jefe de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov, para abordar el despliegue de corredores marítimos seguros en el Mar Negro para exportar cereales.

Sin embargo, Moscú condiciona estas acciones al desminado del puerto de Odesa, el más grande de Ucrania, algo que Kiev rechaza rotundamente ante los temores de que el Kremlin lo aproveche para lanzar una ofensiva contra la perla del Mar Negro.

Información. El Sol del Bajío.

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