‘Ojalá nos dieran armas para defendernos’: esposo de Juanita pide justicia tras masacre en Barrón.

“Sería bueno que nos dieran armas para podernos defender como en Michoacán”. Así lo pidió Don Victorio durante el velorio de su esposa Juanita, la adulta mayor asesinada en la masacre de Barrón.

“Yo si miro que vienen a matarme, yo doy la vuelta y tope donde tope. Aunque me acaben, pero de pérdida, me llevo uno por delante”.

Juana, de 65 años, había salido de su casa con rumbo al templo para no perder “la misa de 6 “. Pero a escasos metros de su puerta, las balas la alcanzaron y murió junto a los 5 estudiantes de bachillerato.

En la fila de cruces de cal de la calle Benito Juárez, la primera es la de doña Juanita. Hoy, sus 12 hijos y 25 nietos la velan en su hogar. Al mismo tiempo, piden justicia “porque este hecho nunca debió pasar”.

Don Victorio cuenta que en las comunidades rurales están indefensos. Aunque “ya nada se ganan lamentándose”, interrumpe uno de sus hijos que agrega: “de cualquier forma nadie hace nada”.

Aunque desde el día del ataque, el alcalde César Prieto, el secretario de Ayuntamiento y hasta el gobernador aseguraron proporcionarles apoyo, Victorio y su familia tienen otra historia. “Unos llegaron y dicen que sí, pero hasta ahora no se ha concretado nada”.

Se espera que los servicios funerarios se realicen este jueves al medio día, primero con una misa en el templo de Santiago Apóstol y luego al panteón de La Ordeña.

“Ahora mis hijos no quieren que salga”, cuenta su comadre

La noche de este martes fue la peor que han pasado en la comunidad de Barrón. Se quedaron sin electricidad y esta no regresó sino hasta este miércoles al medio día.

En medio de la oscuridad de la noche, solo resaltaban seis viviendas iluminadas con velas y veladoras para acompañar a sus difuntos.

Doña Francisca, una de las vecinas y comadre de Juanita, cuenta que por poco y le toca. “Fuí a visitar a mi hija. Apenas había llegado a su casa cuando se soltó la balacera, pero mi comadre Juana ahí murió”.

“Ella y mi compadre Victorio me bautizaron uno de mis hijos. Ahora si que solo Dios sabe cuándo nos toque. Ahora mis hijos no quieren que salga porque las cosas no están bien”, precisó. Desde la puerta de su casa, la señora Francisca platica con un vecino que no ha podido ir a acompañar a su comadre. “Si pasa algo, ¿para dónde o cómo corro?, por eso tengo pesar”, dice mientas se conduele por la situación que atraviesas su comunidad.

En el acceso principal se instalaron un par de patrullas para brindar vigilancia, cinco elementos —cuatro mujeres— que aguardan a un lado del camino.

Pero para los habitantes de Barrón no es suficiente, “esta comunidad tiene tantos caminos que por cualquier lado pueden llegar o salir. Los que vivimos en el centro de la comunidad podemos ver como por el cerro rumbo a Juventino Rosas las camionetas bajan en fila y se van sin que nadie les diga nada. Como las dos camionetas que usaron para venir a matar a los muchachos”, dijo otra vecina.

Planteles siguen cerrados

Todos los planteles educativos siguen cerrados, pararon de tajo sus actividades y no se sabe cuándo pudieran retomarlas. Mientras las madres de familia siguen en la postura de no regresar a clases hasta en tanto no se garantice la seguridad de los estudiantes. “Hasta los maestros corren riesgo”, dijo una madre de familia.

Por su parte, el gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo urgió a los municipios a que refuercen la seguridad en las escuelas. Asimismo, indicó que la presencia policial debería incrementarse en los centros educativos, sobre todo en los horarios de entrada y salida de los alumnos.

“Evidentemente quienes están dedicando su vida al estudio tienen un sentido de urgencia de atender este tema. Por eso el llamado a los municipios a que nos ayuden a reforzar las escuelas es importante (…) que nos coordinemos junto con el Ejército, la Guardia y la Policía Estatal. Que ayudemos, (…) sobre todo, a tener (patrullajes) en los horarios que están identificados de entrada y salida, estar en esas zonas”, dijo el gobernador.

Las víctimas de masacre en Barrón

Juana, de 65 años; Estefanía, de 17; Pamela Rubí, de 17; Eleuterio, de 17; José Guadalupe, de 18; y Guadalupe, de 17 son las seis víctimas de masacre en Barrón. De ellas, sólo la madre de Estefanía ha podido hablar, aún frente al dolor y temor por represalias.

La señora Dolores cuenta que su hija venía de la prepa y se detuvo a platicar con sus amigos, cuando hombres armados les dispararon.

“Habían bajado y estaban por llegan a la casa, pero se detuvieron en la esquina a platicar como siempre. Ahí llegaron hombres armados y les dispararon parejo, de nada les dieron tiempo”.

Su hija junto con sus compañeros y la señora perdieron la vida casi al momento, sin que les dieran tiempo de nada.

Estefania tenía 17 años de edad y era la mayor de las hermanas. Ella, junto con su madre, trabajaban en el campo para sostener a su familia, dado que su papá tiene una discapacidad. Pero ella se daba tiempo para seguir estudiando y colaborar en las labores del hogar.

Hoy la familia de Estefania está de luto, igual que las más de las casi 700 familias que habitan en la comunidad y que tienen temor ante la inseguridad de la zona y de Salamanca.

Así lo contó Juan Ignacio Enriquez, residente de la zona, quien recordó que durante el ataque escucharon muchos balazos: “se paralizó todo, la gente de encerró”. Tras lo ocurrido, incluso las madres de familia decidieron que no habría clases.

Entre las víctimas de masacre en Barrón está Juana, la adulta mayor que iba a misa cuando las balas le arrebataron la vida

Información. Periódico Correo.

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