El siguiente paso de Iván Duque tras la detención de ‘Otoniel’, uno de los narcotraficantes más importantes de Colombia.

Desde el pasado fin de semana, el gobierno de Colombia está más decidido que nunca a seguir enfrentando al narcotráfico, uno de los problemas que han afectado la seguridad de su país por décadas. Esta postura la remarcó ayer el presidente Iván Duque, luego de que el sábado se confirmara la detención de Dairo Antonio Úsuga, alias “Otoniel”, uno de los narcotraficantes más buscados en todo Colombia por liderar el Clan del Golfo desde 2012.

“Hoy Colombia se hace grande y vamos por más. Ya el Clan del Golfo tiene sentenciado su final, y por eso a ‘Chiquito Malo’ y a ‘Siopas’, el otro bandido alcahueta de ‘Otoniel’, también el mensaje que se les envía es claro: o se entregan o vamos por ustedes”, anunció Duque.

Con esas palabras, el presidente dejó en claro que, aunque la captura de “Otoniel” representó una victoria para los colombianos, las tareas que tienen por delante para frenar al narcotráfico siguen siendo igual o más importantes.

Una de ellas es confirmar la caída del Clan del Golfo, o Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), que tan sólo en 2020 registró afectaciones en 25 departamentos y 237 municipios, según el informe Los Focos del Conflicto en Colombia (indepaz, septiembre 2021).

Además, el gobierno deberá lidiar con otros grupos narcoparamilitares que han afectado a su país, entre los que destacan Los Pelusos, Los Pachenca, Los Caparros y Los Puntilleros, varios de ellos en disputa con las AGC.

Para manejar estos pendientes, el maestro Ricardo Orozco, internacionalista y académico de la Facultad Estudios Superiores (FES) Aragón, comenta que el gobierno, primero que nada, debería cambiar el enfoque súper personalista que tiene del combate a las drogas.

“Con este enfoque se cree que con sólo capturar a un líder se puede estar dando un verdadero golpe a una organización menos jerarquizada que las tradicionales en el caso de los carteles colombianos (…) Y aunque eso no demerita el que se haya realizado la detención de ‘Otoniel’, creo que si algo nos ha enseñado la experiencia en el combate al narcotráfico en México y América Latina, principalmente, es que estas personas son bastante sencillas de poder reemplazar, y en muchas ocasiones eso no se traduce en efectos positivos”, destaca Orozco.

En ese sentido, el académico prevé que tras la detención del líder de las AGC, otras personas protagonicen disputas por espacios, impulsando acciones más brutales o violentas que en casos anteriores.

“Me parece que el enfoque personalista es el que se debe cuestionar, pensando en rastrear a otros actores que son al final de cuentas los que están impactando más en la violencia social, y no necesariamente son los líderes, sino los mandos medios o los que están en la base de la propia estructura o red (del narcotráfico), los que tienden a trabajar en los secuestros, renta de piso, extorsiones y demás actos violentos (…) Creo que en todos esos frentes es donde se tiene que empezar a avanzar”, subraya el académico.

El reto para el sucesor de Duque

Teniendo en cuenta los deberes que tiene por delante el presidente Iván Duque para intentar enfrentar al narcotráfico, no se prevé que para el siguiente año los cumpla, ya que se celebrarán las próximas elecciones generales.

Por ello, en caso de no reelegirse o pierda las contiendas, estos problemas serán heredados a su sucesor, quien les debe dar continuidad.

Sin embargo, pensando en las presidencias anteriores que llegaron a tener un enfoque un tanto más progresista para combatir este reto, no se considera que una nueva administración pueda resolver todo de un día para otro, ni durante uno o dos periodos gubernamentales.

Ante ese escenario, el también miembro del Grupo de Trabajo de Geopolítica, Integración Regional y Sistema Mundial del CLACSO, Ricardo Orozco, remarca que una vía de solución podría ser la colaboración regional.

“No pienso que el tema del narcotráfico se vaya a solucionar de manera sencilla ni en Colombia ni en la mayor parte de América si no hay esfuerzos de colaboración, y ahí creo que este gobierno en particular se ha quedado al margen, porque lo veo más intentando solucionar las crisis políticas internamente, que cooperar a nivel internacional”, remarca.

De ese modo, se espera que en los meses que le restan como jefe de Estado, Iván Duque decida integrarse aún más a otros gobiernos para combatir en conjunto al narcotráfico, principalmente con Estados Unidos, con quien ya tiene el Plan Colombia, a través del cual la Unión Americana invierte económicamente para luchar contra esta dificultad.

Además, con ello, el presidente también podría realzar su imagen y popularidad, la cual decayó principalmente tras las protestas de abril pasado, cuando se intentó impulsar una reforma tributaria con la que se aumentarían los impuestos sobre la renta y productos básicos.

Información. Reporte Indigo.

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